La batalla de los recubrimientos:
¿Por qué su costoso grifo negro se descascara después de seis meses? (La verdad sobre el PVD, la pintura y la galvanoplastia)
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Las representaciones de baños de diseño están llenas de grifos negros mate y duchas blancas impecables. El atractivo visual de estos diseños es innegable, pero su uso en la práctica suele decepcionar. Tras varios meses de uso intensivo, un producto caro empieza a perder su atractivo comercial. La pintura se descascara a trozos, dejando al descubierto latón amarillento o aleación de zinc grisácea. Mientras tanto, el grifo dorado o bronce de su vecino, instalado hace cinco años, parece recién sacado de la caja. La razón no es magia, sino diferencias fundamentales en las tecnologías empleadas para aplicar la capa protectora.
Los fabricantes de accesorios de plomería utilizan tres métodos principales para pintar y proteger la carrocería: recubrimiento en polvo, galvanización y tecnología PVD. En las tiendas, los clientes solo ven el color final, sin considerar el proceso empleado para lograrlo. La similitud externa de los productos nuevos es engañosa. Al exponerse al agua, las fluctuaciones de temperatura y los productos químicos domésticos, los recubrimientos se comportan de manera completamente diferente. Comprender la física de estos procesos le ahorrará dinero y estrés durante las renovaciones.
El recubrimiento en polvo es el método más económico y extendido. Se pulveriza un polvo de polímero seco sobre una pieza metálica preparada, tras lo cual esta se coloca en un horno. A altas temperaturas, el polvo se sinteriza, formando una película uniforme. Los promotores suelen comprar este económico accesorio de fontanería al por mayor para completar los apartamentos terminados, priorizando únicamente su bajo coste. La capa de pintura se adhiere a la superficie metálica, manteniéndose fija mediante adhesión mecánica.
Debilidades de los recubrimientos poliméricos
El principal problema de los grifos pintados reside en los diferentes coeficientes de expansión térmica de los materiales. Un cuerpo de latón se expande al pasar agua caliente a través de él. Al enfriarse, se contrae. El recubrimiento de polímero pierde la misma elasticidad y no tiene tiempo para adaptarse a la geometría cambiante del metal. Con el tiempo, esto provoca la aparición de microfisuras, invisibles a simple vista. La humedad penetra en estas cavidades, provocando la oxidación del metal bajo la pintura. La formación de ampollas y el desprendimiento del recubrimiento es solo cuestión de tiempo.
El acabado con recubrimiento en polvo negro mate es especialmente vulnerable a daños mecánicos. Cualquier astilla causada por una ducha caída o un arañazo causado por un anillo comprometerá la integridad del sello. Los agentes de limpieza ácidos o alcalinos fuertes reaccionan con los polímeros, ablandando su estructura. Por esta razón, los fabricantes prohíben estrictamente el uso de abrasivos y productos químicos fuertes en los accesorios de plomería pintados.
Galvánica: Comunicación a nivel molecular
La galvanoplastia funciona de forma diferente. Se trata de un proceso electroquímico que consiste en depositar un metal sobre otro en una solución electrolítica. El clásico grifo cromado es el resultado de esta tecnología. Primero, se aplica una capa de níquel al latón para nivelar y adherir, seguida de una capa de cromo. Los átomos del recubrimiento se unen firmemente a la red cristalina de la base. Retirar la capa galvanizada mecánicamente es extremadamente difícil; solo se desgasta con una acción abrasiva prolongada.
Este recubrimiento ofrece una excelente protección contra la corrosión y resiste fácilmente las fluctuaciones de temperatura. Una desventaja es su limitada paleta de colores. La galvanoplastia permite el cromo, el níquel y algunos tonos de oro y bronce. Sin embargo, crear un negro mate intenso o un blanco intenso es imposible mediante la galvanoplastia. Esto deja a los consumidores ante una disyuntiva: un cromo fiable pero aburrido o una pintura elegante pero voluble.
PVD: Tecnología espacial en el baño
El acrónimo PVD significa Deposición Física de Vapor. El proceso se lleva a cabo en una cámara de vacío. El material de recubrimiento, generalmente titanio o circonio, se vaporiza mediante una potente descarga de arco eléctrico. El vapor resultante se ioniza y bombardea la superficie del mezclador a alta velocidad. Las moléculas de metal se introducen en la superficie del producto, integrándose en él.
El resultado supera cualquier otro tipo de recubrimiento en dureza y resistencia al desgaste. La dureza de la capa de PVD es comparable a la del zafiro. Así es precisamente como se fabrican los grifos "dorados", que se mantienen sin deslustre durante décadas. El tono dorado se crea mediante nitruro de titanio o circonio, cuyas propiedades físicas son mucho más resistentes que las del oro auténtico y, especialmente, las del latón. Este recubrimiento no se astilla ni se deslustra, y es completamente inerte a la mayoría de los productos químicos domésticos.
El problema del negro y el PVD
Los compradores suelen buscar grifos negros con la fiabilidad del PVD. Aquí reside el matiz tecnológico. Lograr un negro intenso mediante deposición al vacío es extremadamente difícil. El PVD produce tonos metálicos: grafito, bronce y níquel oscuro. Estos colores tienen un brillo metálico característico. Si observa un negro completamente mate que absorbe la luz, existe un 99 % de probabilidades de que se trate de pintura o un recubrimiento electroforético, cuya durabilidad es inferior a la del PVD.
Los grifos de color bronce o cromo cepillado negro ofrecen un equilibrio entre estética y durabilidad. Tienen un aspecto gris oscuro, pero cuentan con todas las propiedades protectoras del PVD. Los diseñadores de interiores optan cada vez más por tonos metálicos sofisticados, reconociendo los riesgos de usar pintura convencional en zonas húmedas.
Identificación de calidad
En la tienda, se puede distinguir el tipo de recubrimiento tanto táctil como visualmente. Una superficie pintada es cálida y ligeramente áspera al tacto, similar al plástico. El recubrimiento metálico (galvánico o PVD) siempre es frío. Preste atención a los bordes de la pieza. La capa de pintura tiene un grosor de tan solo décimas de milímetro, por lo que suaviza las esquinas y los bordes afilados, dándoles un aspecto "jabonoso". El recubrimiento PVD tiene un grosor de tan solo unas micras, conservando la perfecta geometría y claridad del acabado metálico original, ya sea pulido o satinado.
El peso del producto también es un indicador indirecto. Los grifos de alta calidad con revestimiento PVD están hechos de latón o acero inoxidable. Son pesados. Los modelos ligeros suelen estar hechos de siluminio (una aleación de aluminio y silicio) o de una aleación de zinc económica. El costoso revestimiento al vacío no es viable económicamente para estos materiales, por lo que se pintan.
Selección de tareas
Al elegir los accesorios de plomería, considere cuidadosamente las condiciones de uso. Para un baño de invitados que se usa poco, un grifo negro llamativo sería apropiado. Su desgaste es mínimo y el acabado durará mucho tiempo. Para una ducha principal o un fregadero de cocina, donde el agua fluye a diario y la grasa y la suciedad requieren una limpieza frecuente, un revestimiento de PVD o un cromo clásico serían una mejor opción.
La cal es mucho más visible en superficies oscuras que en las claras. Eliminarla con productos químicos agresivos destruye rápidamente la pintura. Las superficies tratadas con PVD resisten mejor el contacto con ácidos, pero ni siquiera ellas son indestructibles. Limpiar regularmente con un paño suave y evitar productos con partículas abrasivas gruesas prolongará la vida útil de cualquier producto, independientemente de su precio.