Giuseppe Arcimboldo – Spring
Ubicación: Royal Academy of Fine Arts of San Fernando (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), Madrid.
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ИЕРОГЛИФ ЗАМЫСЛА
В руку взявши, замысла иероглиф
Рассмотреть, как будничный предмет.
Звёзды разронял, шутя, пантограф,
Где трамвай судьбы, суливший свет.
Все в плену конкретики. Над нами
Дуги, треугольники, круги -
Их по медиане путь – огнями
Только нам не увидать ни зги.
Пятернёю чувств едва ли много
В поле космоса нашарим, нет.
Что о море ведает минога?
Ел копчёных тварей на обед.
Ангелы нас видят, вероятно.
Сгустки света нам не увидать.
Лента мирозданья. Тайны внятно
Затворяет высшая печать.
Мыслящих грибов не представляем,
А планету – мысли океан?
Пёс на мало знаемое с лаем
Налетает – сколь он окаян?
На улитках спутников едва ли
Далеко уедем. Чернота.
Где же свет звездчатой вертикали?
А не открывает высота.
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática se centra en tonos terrosos, ocres y verdes, contrastados por los vivos colores de las flores: rojos intensos, blancos puros y toques de rosa. Esta yuxtaposición genera una tensión visual interesante, al mismo tiempo que sugiere una simbiosis entre la humanidad y la naturaleza.
La técnica pictórica es notablemente detallada; cada flor, cada hoja, está representada con precisión botánica, evidenciando un profundo conocimiento del mundo natural por parte del artista. La luz incide sobre el rostro de manera desigual, acentuando las sombras y resaltando la textura rugosa de la piel, que se confunde a veces con la superficie irregular de los pétalos y hojas.
Más allá de una mera representación botánica, esta pintura plantea interrogantes sobre la identidad humana y su relación con el entorno natural. La figura parece ser tanto un individuo como una manifestación de la propia primavera, encarnando la renovación, el crecimiento y la decadencia inherentes a la vida. La expresión sombría del rostro podría interpretarse como una reflexión sobre la fugacidad de la belleza y la inevitabilidad del cambio.
El autor ha dispuesto elementos que sugieren un estado de transición o metamorfosis. La fusión entre lo humano y lo vegetal no es armoniosa, sino más bien inquietante; implica una pérdida de individualidad, una disolución en el todo natural. La presencia de insectos, como la abeja visible cerca del oído, refuerza esta idea de un ciclo vital continuo, donde la vida y la muerte se entrelazan inextricablemente.
En definitiva, la obra invita a una reflexión profunda sobre nuestra conexión con la naturaleza, explorando temas universales como la identidad, el tiempo y la fragilidad de la existencia.