Gustav Klimt – Portrait of Friederike Maria Beer-Monti
Ubicación: Art Museum, Tel Aviv.
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Comentarios: 2 Ответы
Восторг!!!
все военные восторги мужчин во имя ЖЕНЩИНЫ. а ей нужен мир
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En este óleo sobre lienzo, la figura central es una mujer sentada, vestida con un elaborado atuendo que domina la composición. El vestido presenta patrones geométricos y florales en tonos vibrantes de púrpura, azul, verde y dorado, creando una sensación de riqueza y complejidad visual. Sobre esta base, se superpone una capa o chal blanco, casi translúcido, que envuelve a la retratada y acentúa su palidez.
La mujer exhibe una expresión serena, con los ojos fijos en el espectador. Su rostro es ovalado, de rasgos delicados, enmarcado por un cabello oscuro recogido bajo un tocado o adorno similar a una corona. Las manos, cruzadas sobre el regazo, sugieren calma y control.
El fondo del retrato está poblado por numerosas figuras estilizadas que parecen flotar alrededor de la retratada. Estas figuras, representadas con colores intensos y formas simplificadas, evocan un ambiente onírico o ritualístico. Se observa una mezcla de elementos decorativos, como espirales, círculos y formas abstractas, que contribuyen a la atmósfera fantástica de la obra.
La disposición de las figuras circundantes no parece seguir una lógica espacial tradicional; más bien, se presentan como un conjunto de símbolos o presencias espirituales que rodean y protegen a la mujer. La paleta cromática rica y el uso de patrones ornamentales sugieren una conexión con culturas orientales o exóticas.
La obra podría interpretarse como una representación de la identidad femenina, explorando temas como la belleza, el poder y la introspección. El atuendo suntuoso y las figuras circundantes podrían simbolizar el estatus social o la riqueza interior de la retratada. La mirada directa al espectador transmite una sensación de confianza y autoridad, mientras que la atmósfera onírica sugiere un mundo interno complejo y misterioso.
La ausencia de un paisaje definido o elementos contextuales concretos enfatiza la importancia de la figura humana y su relación con el entorno simbólico que la rodea. La obra se centra en la representación de una presencia individual, aislada pero protegida por un aura de figuras espirituales y ornamentación exuberante.