Alfred Sisley – Sisley Station at Sevres, ca 1879, 15x22 cm, Private
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
Comentarios: 1 Ответы
* * *
Волокнисты Сислея пейзажи –
Сгустки жёлтого осень несёт.
Интересна действительность? Также
Интересно, что небо даёт.
Звездопадов скорей не бывает,
Чем меняют пейзажность они.
Но картины Сислея вливают
В душу радость почаще, чем дни.
No se puede comentar Por qué?
El artista ha empleado una paleta cálida, centrada en tonos amarillos, dorados y verdes, que evocan el calor del sol sobre los campos. El cielo, representado con pinceladas sueltas y difusas, se compone de azules pálidos y blancos, insinuando la presencia de nubes dispersas. La luz juega un papel crucial; ilumina la hierba, creando reflejos dorados y resaltando las texturas del terreno.
En primer plano, se distinguen figuras humanas, aparentemente trabajadores o viajeros, que contribuyen a la sensación de vida cotidiana en el entorno rural. Su presencia es discreta, integrada en el paisaje, sin desviar la atención del espectador del conjunto general. A lo lejos, se vislumbran árboles y construcciones adicionales, creando una sensación de profundidad y perspectiva.
La composición invita a la contemplación de la relación entre la naturaleza y la industrialización. La estación ferroviaria, símbolo del progreso y la modernidad, coexiste pacíficamente con el entorno rural, sugiriendo una armonía que podría ser frágil o transitoria. El tamaño reducido de la obra (15x22 cm) intensifica la impresión de intimidad y cercanía al tema representado; se siente como una visión fugaz, un instante capturado en tiempo real.
Subyace una reflexión sobre el paso del tiempo y la transformación del paisaje. La hierba seca sugiere el final del verano, mientras que la estación ferroviaria simboliza el avance imparable de la era industrial. La pintura no juzga ni condena; simplemente presenta una escena, dejando al espectador la tarea de interpretar su significado. Se percibe un anhelo por capturar la belleza efímera del momento presente, antes de que sea alterado irrevocablemente por el cambio.