Giovanni Battista Tiepolo – Saint Dominic receives the rosary from the Madonna
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En lo alto, una Virgen María, rodeada por un cortejo angelical, desciende entre nubes y destellos luminosos. Su gesto es de entrega, casi de bendición, mientras extiende hacia el hombre una representación material –un objeto alargado que parece ser una cadena o collar– que flota en el aire. La multitud de ángeles, con sus alas desplegadas, contribuye a la sensación de trascendencia y divinidad. La luz que emana de esta zona superior ilumina parcialmente la escena inferior, creando un contraste dramático entre lo terrenal y lo celestial.
Debajo, una congregación humana observa la escena con expresiones de asombro, devoción e incluso éxtasis. Se aprecia una jerarquía en su disposición: algunos se arrodillan en señal de adoración, otros levantan sus manos hacia el cielo, mientras que otros parecen más cercanos a la figura central masculina, como si fueran testigos privilegiados del evento. La multitud es densa y variada; se distinguen figuras de diferentes edades y estatus sociales, lo que sugiere una universalidad en la experiencia religiosa representada.
En primer plano, un grupo de personajes parece interactuar directamente con el hombre principal. Se percibe una atmósfera de fervor religioso, donde la fe se manifiesta a través de gestos de súplica y veneración. La arquitectura que sirve de telón de fondo es grandiosa y monumental, con escaleras que conducen hacia arriba, reforzando la idea de ascenso espiritual.
En la parte inferior del plano, una composición más terrenal, casi escultórica, muestra figuras masculinas en actitudes de reposo o contemplación. Esta sección contrasta con el dinamismo y la luminosidad de la escena principal, sugiriendo quizás un equilibrio entre la acción divina y la reflexión humana.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la revelación divina, la intercesión mariana, la fundación de una orden religiosa o movimiento espiritual, y la importancia de la oración y la devoción. La luz juega un papel crucial en la transmisión del mensaje: simboliza la gracia divina que ilumina a los elegidos y guía al hombre hacia la salvación. La disposición de las figuras, tanto en el plano superior como inferior, sugiere una estructura jerárquica que refleja la relación entre Dios, la Virgen María, los santos y la humanidad. La obra invita a la contemplación y a la reflexión sobre la fe y su impacto en la vida humana.