Giovanni Battista Tiepolo – The Apotheosis of St. Theresa
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En el centro de la composición, una figura femenina, vestida con hábitos religiosos, se encuentra inmersa en una experiencia extática. Su cuerpo parece flotar, abandonado a fuerzas superiores, mientras su rostro denota un éxtasis profundo, casi doloroso. Alrededor de ella, una multitud de figuras aladas, presumiblemente ángeles o espíritus celestiales, la rodean y la impulsan hacia arriba. Estos seres se caracterizan por sus poses dramáticas y sus expresiones intensas, contribuyendo a la sensación general de movimiento y fervor religioso.
La paleta cromática es rica en tonos cálidos: dorados, ocres y amarillos predominan, creando una atmósfera luminosa y celestial. El azul intenso que viste a uno de los ángeles contrasta con el resto de la gama, atrayendo la atención sobre él y sugiriendo quizás un papel particular dentro del evento representado.
La composición se articula en torno a diagonales pronunciadas, lo que intensifica la sensación de movimiento ascendente y dinamismo. La disposición de las figuras no es aleatoria; cada una contribuye a la narrativa general de elevación espiritual y unión con lo divino. Se percibe un juego de luces y sombras que modela los cuerpos y acentúa el dramatismo de la escena.
Más allá de la representación literal de un evento religioso, esta pintura sugiere temas más amplios relacionados con la fe, el sacrificio, la trascendencia y la experiencia mística. La figura femenina central puede interpretarse como símbolo de la devoción extrema y la entrega total a Dios. La presencia de los ángeles refuerza la idea de una intervención divina y un viaje hacia lo sagrado. El cielo turbulento podría simbolizar las dificultades y pruebas que se enfrentan en el camino espiritual, mientras que la luz dorada representa la recompensa final: la iluminación y la unión con lo divino. La escena evoca una sensación de asombro y reverencia, invitando al espectador a contemplar los misterios de la fe y la experiencia religiosa.