Giovanni Battista Tiepolo – The Communion of St. Lucia
Ubicación: Ca’ d’Oro, Venezia.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una mujer vestida con ropajes de intenso color turquesa se encuentra arrodillada, su rostro parcialmente velado por un manto que deja entrever una expresión de devoción y quizás, algo de sufrimiento. Un hombre de barba canosa, ataviado con una túnica oscura y adornos que sugieren autoridad religiosa, extiende la mano hacia ella, ofreciéndole lo que parece ser la hostia consagrada. La luz incide directamente sobre sus manos, enfatizando el acto ritual.
A su alrededor se agolpan otras figuras: hombres y mujeres de diversas edades, algunos con expresiones de respeto y atención, otros observando desde una distancia mayor. Una figura masculina, a la derecha, aparece postrada en el suelo, con una pierna visible que sugiere debilidad o enfermedad; podría tratarse de un enfermo buscando consuelo espiritual. La disposición de los personajes no es uniforme; se crea una sensación de movimiento y dinamismo, como si la escena estuviera capturada en un momento preciso de su desarrollo.
La paleta cromática es rica pero contenida: predominan los tonos cálidos (ocres, dorados) que contrastan con el azul intenso del vestido de la mujer arrodillada. Esta contraposición visual contribuye a resaltar la importancia de la figura femenina y a dirigir la mirada del espectador hacia el centro de la composición.
Más allá de la representación literal del evento religioso, se pueden inferir subtextos relacionados con la fe, la redención y la compasión. La presencia del hombre enfermo sugiere una búsqueda de sanación espiritual, mientras que la actitud devota de la mujer arrodillada simboliza la entrega a lo divino. La arquitectura clásica enmarcando la escena evoca un sentido de atemporalidad y universalidad, sugiriendo que el evento representado trasciende su contexto histórico específico. La composición, con sus contrastes de luz y sombra y su disposición dinámica de las figuras, busca generar una respuesta emocional en el espectador, invitándolo a reflexionar sobre los temas centrales de la fe y la esperanza.