Giovanni Battista Tiepolo – Alexander and Bucephalus
Ubicación: Museum of Petit Palais (Musée du Petit-Palais), Paris.
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El caballo, de pelaje níveo y musculatura poderosa, se presenta en un estado de aparente agitación; su cabeza está vuelta, los ojos parecen mostrar resistencia o temor, y las patas están ligeramente extendidas, insinuando una posible reacción defensiva. Un hombre, vestido con ropas más humildes, se encuentra entre ambos, aparentemente intentando mediar o ayudar a controlar al caballo. Su postura es de preocupación y esfuerzo.
En el primer plano, sobre la izquierda, un cuerpo yacente sugiere una derrota reciente o un evento trágico previo a la escena representada. Este detalle introduce una nota de melancolía y refuerza la idea de que este encuentro entre el joven guerrero y el caballo se produce en un contexto marcado por la violencia y la pérdida.
El fondo está ocupado por una arquitectura monumental, con columnas corintias y una estructura elevada adornada con esculturas. La luz, intensa y dorada, ilumina la escena desde arriba, creando fuertes contrastes de claroscuro que acentúan el dramatismo del momento. El cielo azul, salpicado de aves en vuelo, aporta un elemento de libertad y trascendencia a la composición.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como el poder, el control, la domesticación y la conexión entre el hombre y la naturaleza. La relación entre el joven guerrero y el caballo puede interpretarse como una metáfora del proceso de maduración y asunción de responsabilidades; el dominio del animal simboliza la conquista de los propios instintos y la preparación para un futuro liderazgo. La presencia del cuerpo caído sugiere que este triunfo no ha sido fácil, sino que se ha obtenido a costa de sacrificios. La escena evoca una sensación de destino ineludible y la promesa de grandeza futura, aunque teñida por el recuerdo de la adversidad. El gesto de acercamiento entre el joven y el caballo, a pesar de la resistencia inicial del animal, sugiere un entendimiento profundo que trasciende las barreras físicas y emocionales.