Giovanni Battista Tiepolo – Juno and Luna
Ubicación: Museum of Fine Arts, Houston.
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La figura central, situada en el carro, irradia autoridad y serenidad. Su rostro, con una expresión contenida, se eleva sobre un manto dorado que contrasta con la paleta más fría del cielo circundante. El carro, ricamente decorado, está tirado por aves de plumaje ostentoso, posiblemente pavos reales, lo que refuerza la idea de poder y magnificencia. Alrededor de ella, una multitud de querubines se agolpa, algunos sosteniendo atributos divinos como arcos y flechas, otros simplemente contemplando la escena con expresiones de asombro.
En contraste con esta zona superior, la figura femenina en la parte inferior del cuadro transmite dinamismo y tensión. Su pose es activa, casi forzada, mientras que se precipita hacia abajo, envuelta en un manto rojo que acentúa su movimiento. La luz incide sobre su rostro, revelando una expresión de determinación o incluso conflicto. Detrás de ella, el sol emerge entre las nubes, proyectando un halo luminoso que sugiere tanto esperanza como peligro.
La composición parece sugerir una confrontación o interacción entre dos fuerzas opuestas: la divinidad sentada en su carro, símbolo de orden y poder establecido, y la figura femenina descendente, posiblemente personificación del cambio, la rebelión o incluso la propia Luna, emergiendo de las tinieblas. La presencia de los querubines podría interpretarse como una representación de la corte celestial, observando o interviniendo en este encuentro.
El uso de la luz es fundamental para crear el efecto dramático. Los contrastes entre las zonas iluminadas y las sombras profundas acentúan la sensación de movimiento y tensión. La paleta de colores, dominada por tonos dorados, azules y rojos, contribuye a la atmósfera grandiosa y mitológica de la escena. La arquitectura visible en la parte inferior del cuadro, con sus elementos clásicos, ancla la composición en un contexto terrenal, aunque el resto de la obra se eleva hacia lo divino. Se intuye una narrativa compleja, donde la estabilidad se ve desafiada por una fuerza que emerge desde las profundidades.