Alexander Roslin – Baroness de Neubourg-Cromière
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El vestido, confeccionado en un tejido satinado de color rosa salmón, presenta una elaborada composición de drapeados y volantes que enfatizan la silueta curvilínea propia del ideal estético de la época. La riqueza de los detalles se acentúa con el juego de luces y sombras que modelan las telas, otorgando a la figura un volumen palpable. El peinado, alto y adornado con flores naturales, es una declaración de sofisticación y buen gusto.
La dama sostiene en su mano derecha un abanico negro, cuyo mango se prolonga hasta casi tocar el borde del lienzo. Este accesorio, más allá de su función práctica, sirve como elemento decorativo y refuerza la imagen de distinción social. En su otra mano, porta un pequeño ramillete floral, que contrasta con la formalidad del resto de la composición y sugiere una faceta más íntima y personal.
El fondo, difuminado en tonos grises y verdes, crea una atmósfera envolvente que concentra la atención sobre la figura principal. Se perciben vagamente elementos vegetales, posiblemente parte de un jardín o parque, que aluden a la vida cortesana y los placeres de la aristocracia.
La expresión facial de la dama es serena y ligeramente melancólica. Sus ojos, grandes y expresivos, parecen dirigirse hacia el espectador con una mezcla de curiosidad y reserva. Esta sutil ambigüedad en su mirada invita a la reflexión sobre su estado anímico y su posición social.
En términos subtextuales, la pintura transmite un mensaje de poderío económico y estatus social elevado. La ostentación del vestuario, la elegancia del entorno y la pose estudiada sugieren una vida privilegiada y exenta de preocupaciones materiales. Sin embargo, la melancolía en su expresión podría interpretarse como una alusión a las restricciones impuestas por las convenciones sociales o a una insatisfacción latente tras la fachada de perfección. La presencia del abanico, símbolo de coquetería y secretos susurrados, añade un elemento de misterio e intriga a la composición. En definitiva, el retrato se erige como un documento visual que captura la esencia de una época marcada por la opulencia, la formalidad y las complejas relaciones sociales.