Part 5 Louvre – Colijn de Coter -- Saint Mary interceding for Juana la Loca
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La Virgen María ocupa el lugar primordial, destacada por su halo luminoso y vestimenta azul intensa, símbolo tradicional de su divinidad. Sus manos están juntas en actitud de súplica o intercesión, dirigiendo una mirada compasiva hacia la mujer situada a su derecha. Esta última, ataviada con un rico manto dorado que contrasta con el sobrio hábito de las figuras circundantes, se presenta con las palmas de sus manos extendidas, como buscando apoyo o clemencia. Su expresión es de profunda angustia y resignación.
Detrás de ambas mujeres, una fila de figuras vestidas con hábitos monásticos se alza en un gesto de oración colectiva. La uniformidad de sus atuendos sugiere una comunidad unida en la petición a la Virgen. La disposición vertical de estas figuras refuerza la idea de jerarquía y devoción.
El paisaje que sirve de telón de fondo es escueto, con vegetación exuberante en la parte inferior que contrasta con el vacío oscuro que se extiende más allá del grupo central. Este contraste acentúa la sensación de aislamiento y vulnerabilidad de las figuras representadas. La banda horizontal decorada con inscripciones en la base podría interpretarse como una referencia a un evento histórico o una invocación específica.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de sufrimiento, redención y la búsqueda de consuelo divino. La figura femenina central, posiblemente una reina despojada de su poder y sumida en la desesperación, busca la intercesión de la Virgen para aliviar sus tribulaciones. El grupo de monjas podría representar a la Iglesia o a una comunidad que ofrece apoyo espiritual a la afligida. La luz celestial que ilumina la escena sugiere la esperanza de un futuro mejor, aunque el cielo tormentoso insinúa la persistencia de las dificultades. La riqueza del manto dorado en contraste con la sencillez de los hábitos podría simbolizar la pérdida de poder y fortuna, o quizás una búsqueda de gracia divina más allá de lo material. En general, la obra transmite una atmósfera de intensa emoción religiosa y un profundo sentido de empatía hacia el sufrimiento humano.