Mauritshuis – Jan de Baen - Portrait of Johan Maurits (1604-1679), Count of Nassau-Siegen, Founder of the Mauritshuis
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El vestuario es sumamente significativo. Viste una elaborada túnica oscura, posiblemente de terciopelo, adornada con bandas verticales de un azul intenso que contrasta con el negro. Una capa de pieles, probablemente marta o sable, cubre su brazo izquierdo y añade un elemento de opulencia y poder. En el pecho porta una insignia distintiva, presumiblemente una orden caballeresca, que simboliza su pertenencia a una élite social y militar. La mano derecha sostiene lo que parece ser un documento enrollado, quizás un decreto o una carta importante, reforzando la idea de su autoridad y responsabilidad.
El fondo es deliberadamente oscuro y difuso, pero no carece de detalles. Se intuyen elementos arquitectónicos, posiblemente una ciudad fortificada con edificios de piedra y una estructura que se asemeja a un puente sobre el agua. Esta representación del paisaje urbano sugiere un contexto geográfico específico y alude a su papel como gobernante o figura pública en esa región. La atmósfera general es melancólica y contemplativa, evocada por la paleta de colores dominada por tonos oscuros y la iluminación dramática.
Subtextualmente, el retrato busca transmitir una imagen de poder, nobleza y sabiduría. El hombre se presenta no solo como un individuo distinguido, sino también como un líder responsable y consciente de su posición en la sociedad. La inclusión del documento sugiere una conexión con asuntos de estado o decisiones importantes. La elección de los materiales ricos y la composición formal refuerzan la idea de estatus social elevado y un legado duradero. El contraste entre la oscuridad del fondo y la iluminación del rostro enfatiza la importancia del individuo retratado, situándolo como figura central en su propio mundo. La mirada directa al espectador establece una conexión personal, invitando a la reflexión sobre el poder, la responsabilidad y el paso del tiempo.