Mauritshuis – Frans van Mieris the Elder - Brothel Scene
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En primer plano, dos figuras dominan la escena: una mujer joven, ataviada con un sencillo pero limpio atuendo blanco y un tocado que enmarca su rostro, y un hombre de mediana edad, vestido con ropas más ostentosas, incluyendo una capa roja vibrante. La mujer le ofrece al hombre un recipiente metálico, posiblemente conteniendo vino o alguna otra bebida. El gesto es formal, casi protocolario, pero la mirada de la mujer sugiere una mezcla de cortesía y quizás, algo más complejo. El hombre, por su parte, parece inclinado hacia ella, con una expresión que oscila entre el deseo y la resignación. Sus manos, una sosteniendo un guante, la otra apoyada sobre sus rodillas, denotan una postura relajada pero también ligeramente tensa.
En el fondo, se adivina una cama con sábanas blancas, símbolo de intimidad y descanso, aunque su presencia también puede sugerir connotaciones más ambiguas. Una figura masculina, vestida de oscuro, aparece en un umbral, observando la escena desde la distancia; su posición sugiere vigilancia o quizás, una función de intermediario. La inclusión de un perro a sus pies refuerza esta impresión de observación discreta y control.
El mobiliario presente – el laud, los objetos sobre la repisa, la silla vacía – contribuye a definir el carácter del espacio como uno destinado al entretenimiento y al placer. La disposición de los elementos sugiere una narrativa implícita: un encuentro entre dos personas con una historia compartida, en un ambiente que invita a la confidencialidad y a la indulgencia.
Más allá de lo evidente, la pintura parece explorar temas relacionados con el poder, la clase social y las relaciones interpersonales. La diferencia en la vestimenta de los personajes sugiere una disparidad económica o social, mientras que la formalidad del encuentro puede indicar una relación compleja, posiblemente marcada por convenciones sociales y restricciones. La presencia de la figura masculina en el umbral introduce un elemento de misterio y ambigüedad, insinuando la existencia de fuerzas externas que influyen en la dinámica entre los personajes principales. La escena, aunque aparentemente sencilla, se revela como un microcosmos de las tensiones y contradicciones inherentes a la sociedad de su tiempo.