Mauritshuis – Gerard de Lairesse - The Glorification of Stadholder-King William III (1650-1702)
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A su alrededor, un grupo heterogéneo de figuras femeninas, identificables como personificaciones alegóricas, le ofrecen tributo o participan en la celebración. Una figura con atributos asociados a la victoria lo corona, mientras que otras parecen invocar bendiciones o presidir el evento con gestos solemnes. La presencia de estas figuras refuerza la idea de un liderazgo divinamente sancionado y rodeado de prosperidad.
En los laterales, se distinguen personajes masculinos en actitudes diversas: uno parece soplar una trompeta, otro sostiene un estandarte, mientras que otros parecen participar en algún tipo de ritual o ceremonia. La disposición no es casual; contribuye a la sensación de movimiento y dinamismo dentro del marco compositivo.
En el fondo, se vislumbra una arquitectura monumental, posiblemente representando una ciudad fortificada o un palacio real. La luz intensa que emana desde la parte superior derecha ilumina la escena principal, creando un efecto dramático y enfatizando la importancia del personaje central. Esta luz también podría interpretarse como una representación de la divinidad o el favor celestial.
La acumulación de símbolos – los atributos militares en el suelo, las coronas, los estandartes, la propia estructura esférica que parece representar un globo terráqueo – sugiere una exaltación del poder y la influencia del individuo retratado. El uso de la alegoría permite transmitir mensajes complejos sobre legitimidad política, victoria militar y prosperidad económica sin recurrir a representaciones directas o explícitas.
Subyace en la obra una clara intención propagandística: consolidar la imagen pública del protagonista como un líder virtuoso, bendecido por los dioses y destinado a grandes hazañas. La composición, con su teatralidad y simbolismo exuberante, busca inspirar admiración y lealtad en el espectador. La atmósfera general es de triunfo controlado, más que de euforia desbordada, lo cual sugiere una búsqueda de estabilidad y orden tras un período posiblemente turbulento.