Mauritshuis – Frans Hals - Portrait of Jacob Olycan (1596-1638)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre está vestido con una indumentaria oscura y ricamente ornamentada. El atuendo, presumiblemente de gala, se compone de una chaqueta o jubón de terciopelo negro, adornado con intrincados bordados florales en hilo plateado y blanco que contrastan con la profundidad del color base. La camisa blanca, visible bajo el jubón, presenta un cuello rígido y voluminoso, característico de la moda de la época, decorado con encajes y colgantes que añaden una nota de opulencia. Los puños también están ricamente adornados con encaje.
La iluminación es clara y dirigida, resaltando los detalles del rostro y el vestuario. La luz incide sobre el semblante del retratado, revelando una expresión serena pero penetrante. Se aprecia un rostro cincelado, con pómulos marcados y una barba bien cuidada que acentúa su porte distinguido. Los ojos, de un color indefinido debido a la iluminación, transmiten una sensación de inteligencia y autoridad.
El fondo es oscuro y neutro, casi uniforme, lo que concentra toda la atención en el personaje principal. En la esquina superior derecha se aprecia una inscripción con caracteres latinos, presumiblemente indicando el nombre del retratado y la fecha de ejecución de la obra.
La pintura sugiere un retrato de un individuo perteneciente a la burguesía o nobleza de su tiempo. La riqueza de los tejidos, la meticulosidad en los detalles y la pose digna denotan estatus social elevado. Más allá de la mera representación física, el retrato parece buscar transmitir una imagen de solidez, confianza y poderío económico. El gesto del brazo apoyado sobre la rodilla puede interpretarse como un símbolo de control y dominio. La mirada directa al espectador establece una conexión personal, invitando a la reflexión sobre la identidad y el lugar social del retratado. En definitiva, se trata de una representación que busca inmortalizar no solo la apariencia física, sino también la posición y el carácter del individuo representado.