
Giovanni di Paolo – The Beheading of Saint John the Baptist
Ubicación: Art Institute, Chicago.
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En primer plano, un hombre inclinado recoge con un recipiente lo que parece ser sangre, vertida sobre una bandeja adornada. Su postura y vestimenta –un jubón dorado sobre una túnica– sugieren su rol como ejecutor o sirviente real, desprovisto de emoción visible. A su lado, un individuo musculoso, desnudo hasta la cintura, sostiene el arma homicida: una espada que se alza verticalmente, casi como un símbolo de poder y autoridad. Su expresión es neutra, carente de remordimiento o compasión.
La víctima, situada a la derecha, parece resignada a su destino. Viste una túnica blanca y sus manos están alzadas en señal de súplica o aceptación. No se aprecia angustia extrema en su rostro; más bien, una quietud que denota un entendimiento fatalista.
El fondo arquitectónico es notable por su simetría y la repetición de arcos y ventanas. Esta estructura palaciega, con sus detalles ornamentales, parece distanciarse del horror que se desarrolla en el primer plano, creando una atmósfera de indiferencia o incluso de celebración silenciosa. La luz, uniforme y difusa, contribuye a esta sensación de frialdad, evitando sombras dramáticas que pudieran intensificar la emotividad de la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, justicia y sacrificio. El contexto arquitectónico sugiere una legitimación del acto violento por parte de las autoridades. La ausencia de emoción en los personajes principales podría interpretarse como una crítica a la deshumanización inherente al ejercicio del poder absoluto. La formalidad de la composición, junto con la meticulosidad en el detalle, contrasta deliberadamente con la naturaleza visceral de la decapitación, generando una tensión que invita a la reflexión sobre la moralidad y las consecuencias de la obediencia ciega. La escena no se presenta como un acto de venganza o furia, sino como una ejecución ordenada, parte de un ritual institucionalizado.