Odilon Redon – img848
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Las figuras se presentan con una expresividad grotesca: rostros demacrados, ojos hundidos y gestos que sugieren sufrimiento o resignación. La primera figura, a la izquierda, parece arrastrar los pies, mientras que la segunda exhibe una expresión de sorpresa o temor, coronada por un objeto que podría interpretarse como una corona o un adorno grotesco. La tercera figura, en primer plano, destaca por su postura encorvada y su rostro con rasgos simiescos, lo que le confiere un carácter perturbador e inquietante. La disposición de las figuras sugiere una procesión forzada, un avance inexorable hacia el destino marcado por el objeto circular.
Este último, que se asemeja a un reloj solar o un instrumento de medición del tiempo, domina la composición con su presencia imponente. La numeración visible en su superficie, aunque parcialmente oculta, refuerza la idea de una cronología implacable y de una cuenta regresiva hacia un desenlace desconocido. La luz que incide sobre el objeto parece emanar de una fuente externa, iluminándolo como si fuera un faro o una señal de advertencia.
El dibujo, ejecutado con trazos rápidos y nerviosos, acentúa la sensación de inestabilidad y angustia. La ausencia casi total de color contribuye a crear una atmósfera onírica y perturbadora, donde los límites entre lo real y lo imaginario se difuminan.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, la fragilidad humana y la carga del destino. La representación caricaturesca de las figuras podría interpretarse como una crítica a la vanidad humana o a la futilidad de los esfuerzos terrenales frente al inexorable avance del tiempo. La imagen evoca un sentimiento de desasosiego y melancolía, invitando a la reflexión sobre la condición humana y su lugar en el universo. La sensación general es la de una advertencia silenciosa, un recordatorio sombrío de la transitoriedad de la existencia.