Part 4 – Willem Kalf (1619-1693) - Still life with glass cup and fruits
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Un vaso de cristal, aparentemente lleno de vino tinto, domina la parte superior central de la escena. Su transparencia permite vislumbrar el líquido oscuro que contiene, mientras que su forma curva refleja sutiles destellos de luz. A su lado, un racimo de uvas oscuras se agrupa, aportando una nota de opulencia y abundancia.
En primer plano, sobre una bandeja plateada, descansan varias frutas: una naranja de piel vibrante y dos cítricos cortados que revelan su interior jugoso. La textura rugosa de la cáscara de la naranja contrasta con el brillo pulido del metal, generando un interesante juego visual. La disposición de las frutas sugiere una selección cuidadosa, casi como si fueran piezas de colección.
El tapiz sobre el que se asienta todo el conjunto es digno de mención por sí mismo. Su patrón intrincado y sus colores cálidos (rojos, dorados, ocres) añaden un elemento de lujo y sofisticación a la composición. La forma en que las telas caen y se pliegan sugiere una presencia física, casi como si el tapiz fuera un personaje más dentro de la escena.
Más allá de la mera representación de objetos cotidianos, esta pintura parece sugerir reflexiones sobre la fugacidad del tiempo y la transitoriedad de los placeres terrenales. La fruta, símbolo de abundancia y vitalidad, está destinada a marchitarse; el vino, a consumirse. La riqueza material representada –el cristal fino, la plata pulida, las frutas exóticas– podría interpretarse como una alusión a la prosperidad y el estatus social, pero también como un recordatorio de su naturaleza efímera. La oscuridad que envuelve la escena contribuye a esta sensación de melancolía subyacente, invitando a la reflexión sobre la condición humana y la inevitabilidad del cambio. La maestría técnica en la representación de las texturas y los reflejos sugiere una profunda observación de la realidad y un dominio excepcional de la pintura al óleo.