Benigne Gagneraux – The Blind Oedipus Commending his Children to the Gods
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El personaje central, presumiblemente un hombre mayor, se encuentra de pie, con la mirada dirigida hacia arriba, como ofreciendo una súplica o encomendando a sus hijos a una fuerza superior. Su rostro, marcado por las arrugas y la ceguera, irradia una mezcla de angustia y aceptación. Viste una túnica roja que contrasta con los tonos más apagados del resto de la escena, enfatizando su posición central y su carga emocional.
A sus pies, dos jóvenes, probablemente sus hijos, se encuentran postrados en un gesto de desesperación. La mujer, vestida de azul pálido, parece desmayarse o sucumbir a la tristeza, mientras que el joven, a su lado, la sostiene con una expresión de profundo pesar. La proximidad física entre ellos sugiere una conexión íntima y un sufrimiento compartido.
Alrededor del grupo principal, se agolpan otras figuras, algunas mostrando signos de compasión, otras permaneciendo en silencio o apartándose, quizás abrumadas por el dolor que presencian. A la derecha, dos guerreros con armadura y casco observan la escena con una expresión contenida, posiblemente representando un orden social o político que se mantiene distante del sufrimiento individual.
La iluminación es teatral, concentrándose en las figuras principales y creando fuertes contrastes de luz y sombra que acentúan el dramatismo de la situación. La paleta de colores es predominantemente oscura, con toques de rojo y azul que resaltan los elementos más importantes.
Subyacentemente, esta pintura explora temas universales como el destino trágico, la responsabilidad filial, la ceguera (tanto física como moral) y la fragilidad humana ante las fuerzas del destino. La disposición de las figuras sugiere una jerarquía emocional: el padre, en su posición elevada, intenta transmitir esperanza o consuelo a sus hijos, quienes se encuentran abrumados por la desesperación. La presencia de los guerreros podría interpretarse como un comentario sobre la indiferencia del poder ante el sufrimiento individual, o quizás como una representación de la inevitabilidad de las consecuencias que emanan de acciones pasadas. La arquitectura clásica enmarcando la escena evoca la idea de una tragedia griega, sugiriendo una narrativa de caída y expiación.