Jan Davidsz De Heem – Still Life With Fruits 1652
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, una bandeja metálica, ligeramente abombada, sostiene una selección de frutas y mariscos. Se observan ostras abiertas, revelando su interior nacarado, junto a una pera de piel pálida y un grupo de fresas vibrantes en una pequeña fuente azul. La disposición no parece casual; la fruta se agrupa para crear contrastes de color y forma que atraen la mirada del espectador.
Detrás de esta bandeja, una profusión de follaje oscuro sirve como telón de fondo, intensificando el brillo de los elementos frontales. Entre las hojas, emergen delicadas flores rosadas, cuyo pétalos parecen casi translúcidos bajo la luz. Un racimo de uvas se entrelaza con el verdor, añadiendo una nota de dulzura y abundancia a la composición.
En el extremo superior derecho, un jarrón de vidrio transparente contiene una sola flor, mientras que en la esquina izquierda, un pequeño cuchillo de plata sugiere una preparación para el consumo de los alimentos representados. La presencia del cuchillo introduce una sutil referencia al acto de disfrutar y consumir, elevando la obra más allá de una simple representación de objetos.
El juego de luces y sombras es fundamental en esta pintura. La luz, proveniente de un punto indefinido fuera del cuadro, ilumina selectivamente los elementos, resaltando su superficie y creando una sensación de profundidad. La técnica pictórica revela una gran atención al detalle; cada fruta, cada hoja, cada concha está representada con una precisión casi fotográfica.
Más allá de la mera descripción de objetos, esta composición sugiere reflexiones sobre la fugacidad del tiempo y la decadencia. La presencia de los mariscos abiertos, que evocan la vida marina y su inevitable retorno a la naturaleza, contrasta con la belleza efímera de las flores y la frescura de la fruta. La abundancia mostrada podría interpretarse como una alegoría de la riqueza material, pero también como un recordatorio de su transitoriedad. La oscuridad del fondo contribuye a esta atmósfera melancólica, sugiriendo que incluso los placeres más exquisitos están sujetos al paso del tiempo y a la inevitabilidad de la pérdida.