Albert-Charles Lebourg – The Village of Herblay under Snow 1895
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La luz es un elemento crucial. No proviene de una fuente única y definida, sino que parece emanar del propio ambiente, reflejándose en la nieve y creando una atmósfera brumosa y etérea. El sol, apenas perceptible tras las nubes, contribuye a esta sensación de luminosidad difusa, tiñendo el cielo con tonos azulados y grises.
El autor ha empleado pinceladas sueltas y rápidas para capturar la textura de la nieve y la atmósfera invernal. La técnica es fluida, casi impresionista, priorizando la impresión visual sobre la representación detallada. Los edificios del poblado se integran en el paisaje, desdibujados por la distancia y la nieve, perdiendo su individualidad en favor de una visión generalizada.
Más allá de la mera descripción de un paisaje nevado, esta obra sugiere una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la naturaleza transitoria de las cosas. La nieve, símbolo de pureza y silencio, también evoca la idea de lo efímero, de lo que se desvanece con el calor del sol. El poblado, anclado en su entorno, parece resistir al paso del tiempo, pero incluso él está sujeto a la implacable ley de la naturaleza.
La presencia de la estructura ferroviaria en el horizonte introduce un elemento moderno y contrastante en este paisaje aparentemente bucólico. Sugiere una intrusión de la civilización en la naturaleza, una ruptura con la tradición que podría interpretarse como un símbolo del cambio social y tecnológico de la época. No obstante, esta estructura se presenta difusa, casi fantasmagórica, lo que atenúa su impacto y permite que el paisaje siga siendo el protagonista principal.
En definitiva, la pintura no busca ofrecer una representación realista del mundo, sino más bien transmitir una impresión sensorial y emocional, invitando al espectador a contemplar la belleza efímera de la naturaleza y a reflexionar sobre el paso del tiempo y los cambios que lo acompañan.