Château de Versailles – Antoine Coypel -- Louis XIV receiving the envoy from Persia in the Hall of Mirrors, 19 February 1715
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En primer plano, un grupo de figuras destaca: un hombre con vestimentas exóticas, presumiblemente un enviado extranjero, se inclina ante una figura central sentada en un trono o sillón elevado. La postura del enviado denota sumisión y respeto, mientras que el personaje sentado irradia autoridad y dignidad regia. A su alrededor, numerosos cortesanos, dignatarios y observadores llenan la sala, creando una atmósfera de pompa y ceremonial. Se aprecia una diversidad de edades y vestimentas entre los presentes, sugiriendo un evento de gran importancia política y diplomática.
La composición se articula en torno a la figura central, que actúa como eje focal del encuentro. El artista ha empleado una iluminación teatral para dirigir la atención hacia este punto clave, acentuando su posición dominante. Los colores son ricos y vibrantes, con predominio de rojos, dorados y ocres, que contribuyen a la sensación de lujo y poder.
Más allá de la representación literal del evento, la pintura sugiere subtextos relacionados con el poder, la diplomacia y la ostentación. La recepción de un enviado extranjero simboliza la influencia y el prestigio del reino representado por la figura sentada. La multitud presente refuerza la idea de una corte poderosa y envidiable. El detalle de los objetos sobre la mesa frente al trono – documentos o tratados quizás– insinúa negociaciones diplomáticas en curso, posiblemente con implicaciones económicas o estratégicas.
El uso del espacio arquitectónico, con sus espejos que multiplican las imágenes y amplifican la sensación de grandeza, refuerza el mensaje de poderío y magnificencia. La escena, aunque aparentemente pacífica y ceremonial, podría interpretarse como una demostración visual de la jerarquía social y la autoridad absoluta del monarca. La disposición de los personajes y su interacción sugieren un equilibrio delicado entre la deferencia y la ambición dentro de la corte.