Evelyn De Morgan – Ariadne in Naxos
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha dispuesto a la figura central sobre una playa arenosa, salpicada de conchas marinas, que se extiende hasta un horizonte marino donde el cielo azul se funde con las aguas tranquilas. A lo lejos, se vislumbran formaciones rocosas y colinas cubiertas de vegetación, creando un telón de fondo natural que contrasta con la vulnerabilidad de la mujer. La luz, aunque brillante, no aligera su estado anímico; más bien, parece acentuar las sombras sobre su rostro y cuerpo, intensificando la atmósfera de tristeza.
La paleta cromática es dominada por tonos cálidos: ocres, dorados y rojos que se reflejan en el vestido de la mujer y en la arena. Estos colores, tradicionalmente asociados con la pasión y la vitalidad, aquí adquieren una connotación más sombría, quizás aludiendo a un amor perdido o a una traición sufrida. La tela del vestido, con sus pliegues abundantes, sugiere movimiento y dinamismo, pero este contraste se ve anulado por la inmovilidad de la figura.
Subyace en esta composición una reflexión sobre el sufrimiento femenino, la soledad y la pérdida. El contexto natural, vasto e impersonal, enfatiza la sensación de aislamiento de la mujer. La ausencia de otros personajes refuerza la idea de un abandono total, de una desolación profunda. Se intuye una historia trágica, un destino cruel que ha llevado a esta figura a este estado de desesperación. El gesto de cubrirse el rostro con el cabello es particularmente revelador; denota no solo dolor, sino también una necesidad de ocultarse del mundo, de escapar de una realidad insoportable. La escena evoca la fragilidad humana frente a las fuerzas del destino y la implacabilidad del tiempo.