Evelyn De Morgan – Love’s Passing
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El autor ha dispuesto a tres personajes centrales sobre una superficie acuática, posiblemente un lago o estanque de aguas tranquilas. A la izquierda, un ángel joven, con alas extendidas y un instrumento musical en sus manos, parece evocar una melodía fúnebre o elegíaca. Su presencia introduce una nota de lo divino, pero también de transitoriedad, como si anunciara el fin de algo preciado.
En el centro, dos figuras humanas se encuentran sentadas juntas. Un hombre, con la mirada perdida en la distancia y un semblante de profunda tristeza, parece sumido en la contemplación o el lamento. Una mujer, a su lado, le toca suavemente el brazo, ofreciéndole consuelo o quizás compartiendo su dolor. La vestimenta sencilla y los tonos rojizos que predominan en sus ropas sugieren una conexión con la pasión, pero también con la vulnerabilidad y la fragilidad de la existencia. Entre ellos, un libro abierto sobre un soporte de madera podría simbolizar el conocimiento, la memoria o incluso una historia compartida que ahora se desvanece.
A la derecha, una figura encapuchada, claramente identificable como la Muerte, emerge de entre sombras y vegetación. Su presencia es imponente y ominosa, aunque no agresiva; más bien, parece ser un espectador silencioso del drama humano que se desarrolla ante él. Detrás de la Muerte, se vislumbra una estructura arquitectónica, posiblemente un puente o un templo, que se pierde en la lejanía, acentuando la sensación de distancia y pérdida.
La paleta cromática es rica pero apagada, con predominio de tonos ocres, rojizos y verdosos, que contribuyen a crear una atmósfera de melancolía y nostalgia. La luz, aunque presente, es tenue y difusa, lo que refuerza el carácter sombrío de la escena.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas universales como el amor, la pérdida, la mortalidad y el paso del tiempo. La yuxtaposición de la figura angelical con la Muerte sugiere una reflexión sobre la naturaleza efímera de la vida y la inevitabilidad del destino. La interacción entre los dos personajes humanos transmite un sentimiento de dolor compartido y la búsqueda de consuelo en medio de la adversidad. El paisaje, con su lago sereno y sus elementos arquitectónicos distantes, evoca una sensación de anhelo por lo que ha sido perdido o está a punto de desaparecer. En definitiva, se trata de una obra que invita a la contemplación sobre la condición humana y la fragilidad de los afectos.