Uffizi – Gentile da Fabriano - Adoration of the Magi
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La composición está dividida en varios planos. En primer término, la escena principal de la adoración se desarrolla dentro de una estructura arquitectónica rudimentaria que sugiere un establo o cabaña. La atención se centra en los personajes principales y sus elaborados ropajes; las texturas de las telas, el oro bordado y los detalles de las joyas son representados con gran minuciosidad.
A la derecha del plano central, una procesión numerosa avanza hacia el niño. Se distinguen figuras a caballo ricamente ataviadas, acompañadas por un séquito de hombres y mujeres vestidos con ropas suntuosas. La variedad en los atuendos sugiere diferentes rangos sociales y orígenes geográficos entre los visitantes. Los caballos son representados con gran realismo, mostrando su musculatura y movimiento.
En la parte superior del retablo, una escena más distante muestra un paisaje montañoso con figuras que cabalgan hacia el lugar de la adoración. Esta sección sirve como un preludio narrativo a la escena principal, indicando el viaje de los personajes hacia el nacimiento del niño.
En la franja inferior, se observan pequeñas escenas que podrían representar eventos relacionados con el nacimiento o la vida temprana del infante. Estas viñetas añaden profundidad y complejidad a la narrativa general.
El uso abundante del oro en el fondo, los halos y los ropajes sugiere una importancia divina de los personajes representados. La luz parece emanar del niño mismo, iluminando las figuras cercanas y creando un ambiente de solemnidad y reverencia.
La pintura transmite un mensaje de adoración y reconocimiento de la divinidad encarnada en el infante. Se percibe una tensión entre lo terrenal (la procesión, los ropajes suntuosos) y lo celestial (el niño, la luz dorada), sugiriendo la unión de ambos mundos en este evento sagrado. La minuciosidad del detalle y la riqueza iconográfica apuntan a un encargo importante y una audiencia culta capaz de apreciar las sutilezas de la representación.