Jan Brueghel the Younger – Madonna and Child with Saint John the Baptist in a landscape
Ubicación: Private Collection
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La mujer, vestida con ropajes de colores intensos –un azul profundo para el manto y un rojo vibrante para la túnica– irradia una serenidad contenida. Su rostro, iluminado por una luz suave, sugiere una mezcla de devoción maternal y contemplación espiritual. El niño que sostiene parece corresponder a su mirada con una expresión de inocencia y confianza. A sus pies, otro infante, vestido con ropas sencillas, extiende una mano hacia el primer niño, creando un vínculo visual que evoca la infancia y la pureza.
Los querubines, representados con alas desplegadas, añaden una dimensión celestial a la escena. Uno de ellos levanta su mano en señal de adoración o bendición, mientras que otro se acerca al animal –un cordero–, símbolo tradicionalmente asociado con el sacrificio y la redención. La presencia del cordero, junto con los querubines, introduce elementos narrativos que sugieren una prefiguración de eventos futuros.
El paisaje que sirve de telón de fondo es igualmente significativo. El autor ha empleado una técnica precisa para representar la vegetación, creando una sensación de profundidad y realismo. Los árboles, con sus hojas densas y variadas tonalidades, enmarcan la escena principal, mientras que el terreno ondulado se extiende hasta un horizonte brumoso. La luz, filtrándose a través del follaje, contribuye a crear una atmósfera mística y contemplativa.
En términos de subtexto, la pintura parece explorar temas como la maternidad divina, la inocencia infantil, la fe y la redención. La disposición de los personajes y el simbolismo empleado sugieren una narrativa que trasciende lo meramente anecdótico, invitando a la reflexión sobre conceptos teológicos fundamentales. El contraste entre la riqueza de las vestimentas de la mujer y la sencillez del niño alado podría interpretarse como una representación de la humildad frente a la divinidad. La composición general transmite un sentimiento de paz y armonía, reforzado por la cuidadosa selección de colores y la maestría en el manejo de la luz.