Jan Brueghel the Younger – Saint John the Evangelist at Patmos
Ubicación: Private Collection
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En primer plano, a la derecha, un hombre joven se encuentra sentado sobre una roca, vestido con una túnica verde y portando un libro abierto en su regazo. Su postura es de recogimiento, de introspección profunda; parece absorto en la lectura o quizás en la contemplación del fenómeno que se desarrolla frente a él. Su posición, ligeramente alejada del centro visual, sugiere una distancia respetuosa ante lo divino.
El elemento central y más llamativo es la figura luminosa que flota sobre el agua. Rodeada de un halo brillante, esta persona, vestida con ropajes elaborados, parece irradiar poder y trascendencia. La luz que emana de ella ilumina parcialmente el mar, creando reflejos vibrantes en la superficie del agua y enfatizando su carácter sobrenatural.
En el plano medio, se distinguen varias embarcaciones navegando sobre las aguas agitadas. Algunas están tripuladas por figuras humanas, aunque estas son representadas con cierta distancia y falta de detalle, casi como si fueran meros testigos de lo que acontece. La presencia de aves marinas añade una nota de dinamismo a la composición, sugiriendo libertad y conexión con el elemento acuático.
El paisaje rocoso y la vegetación exuberante en el extremo derecho del cuadro proporcionan un contrapunto terrenal a la escena celestial. El árbol, con sus ramas extendidas, parece proteger al hombre sentado, ofreciéndole refugio y perspectiva sobre lo que ocurre.
Subtextualmente, la pintura evoca temas de revelación divina, aislamiento espiritual y la búsqueda del conocimiento. La luz intensa simboliza la iluminación o la verdad trascendente, mientras que el mar turbulento puede representar las dificultades y desafíos inherentes al camino espiritual. La figura sentada en primer plano podría interpretarse como un símbolo del individuo que busca comprender lo divino a través de la reflexión y el estudio. El contraste entre la oscuridad circundante y la luz central sugiere una lucha entre la ignorancia y la sabiduría, entre la duda y la fe. La composición invita a la contemplación silenciosa y a la introspección personal sobre los misterios de la existencia.