Jan Brueghel the Younger – An Allegory of War and Peace
Ubicación: Private Collection
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El primer plano está poblado de figuras aladas, presumiblemente putti o ángeles, que interactúan con objetos dispares: armas, herramientas, frutas y animales. Estos seres infantiles parecen manipular los elementos de la guerra y la paz con una despreocupación casi infantil, sugiriendo quizás la fragilidad del equilibrio entre ambos estados. Una vasija central, rebosante de monedas, atrae la atención, simbolizando posiblemente la prosperidad o el botín de la guerra, pero también la riqueza que puede generar la estabilidad.
A la derecha, una estructura rústica alberga un taller donde se forjan armas y se preparan alimentos. La yuxtaposición de estos dos elementos –la fabricación de instrumentos bélicos junto a la preparación de sustento– es significativa. Podría interpretarse como una reflexión sobre las necesidades humanas básicas que impulsan tanto el conflicto como la supervivencia. La presencia de un gato, observando con curiosidad los acontecimientos, añade un toque de realismo y cotidianidad a la escena.
El paisaje circundante está profusamente decorado con vegetación exuberante: árboles cargados de frutos, flores silvestres y una variedad de animales que pueblan el suelo. Esta abundancia natural contrasta con la atmósfera tensa y amenazante del cielo, creando un contraste entre la promesa de fertilidad y la amenaza de destrucción.
La pintura parece explorar la dicotomía entre guerra y paz, no como opuestos absolutos, sino como fuerzas interconectadas que coexisten en el mundo. El autor no ofrece una valoración moral explícita; más bien, presenta un escenario complejo donde los elementos de ambos estados se entrelazan, invitando a la contemplación sobre la naturaleza humana y las consecuencias del conflicto. La aparente inocencia de los putti, jugando con símbolos de guerra y paz, sugiere que el destino de la humanidad está en manos de aquellos que aún no han sido corrompidos por la ambición o el miedo. La escena, en su conjunto, transmite una sensación de inestabilidad latente, un equilibrio precario entre la armonía y el caos.