Jan Brueghel the Younger – Allegory of fruitfulness
Ubicación: Private Collection
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A ambos lados de esta figura principal, se despliegan personajes que parecen participar en un ritual o celebración relacionada con la generosidad de la naturaleza. A la izquierda, una mujer vestida de naranja extiende sus brazos hacia la figura central, como ofreciendo los dones del campo: frutas maduras, vegetales y ramas cargadas de hojas. Un grupo de querubines revolotea a su alrededor, intensificando el sentimiento de alegría y prosperidad. En contraste, a la derecha, un hombre musculoso, con atributos que sugieren una conexión con la mitología pastoril (la corona de hojas, la postura), parece presentar una cesta repleta de flores al mismo personaje central. Una mujer vestida de rojo, con gesto reverente, le acompaña.
El fondo se abre en un paisaje idealizado, con colinas verdes y una ciudadela distante que evoca un sentido de orden y civilización. La luz es cálida y dorada, bañando la escena con una atmósfera de opulencia y bienestar. La disposición de los personajes no parece casual; se crea una dinámica circular que enfatiza la interconexión entre el hombre, la mujer y la naturaleza.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la fertilidad, tanto literal como metafórica. La profusión de frutas y flores simboliza la abundancia de la tierra y la capacidad generativa del universo. La presencia de los querubines refuerza este mensaje, sugiriendo una bendición divina sobre la escena. El gesto de ofrecer y recibir entre los personajes implica un intercambio, una reciprocidad que es esencial para el equilibrio y la prosperidad. La figura femenina central, con su expresión serena y su vestimenta resplandeciente, encarna la personificación de esta fertilidad, actuando como un punto focal de conexión entre lo terrenal y lo divino. La composición en sí misma parece aspirar a representar una armonía idealizada, donde el hombre y la naturaleza coexisten en un estado de gracia y abundancia.