William Dyce – Neptune Resigning To Britannia The Empire Of The Sea
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A la izquierda, una figura femenina, aparentemente personificación del mar, se inclina en señal de sumisión, ofreciendo un casco que simboliza el poder militar. El agua, representada en tonos oscuros y turbulentos, parece invadir la escena desde esta zona, sugiriendo una pérdida o ceder de dominio. A su lado, criaturas marinas –caballos alados y figuras híbridas– se agitan, intensificando la sensación de caos y cambio.
En contraste, a la derecha, un hombre alado, con atributos marciales, es recibido por otras figuras que parecen celebrar una nueva era. La luz ilumina esta parte de la composición, enfatizando el carácter triunfal del momento. Se percibe una transferencia de autoridad, donde el poder del mar se cede ante una entidad terrestre o imperial.
El uso de la desnudez en las figuras contribuye a la atmósfera alegórica y mitológica, despojándolas de individualidad para convertirlas en arquetipos. La paleta cromática es rica, con predominio de tonos dorados, azules oscuros y ocres, que refuerzan el dramatismo de la escena.
Subyacentemente, la pintura parece explorar temas de poder, transición política y la relación entre el mar y la tierra. La entrega del tridente podría interpretarse como una renuncia a un dominio tradicional en favor de una nueva forma de gobierno o imperio. La presencia de figuras aladas sugiere una conexión con lo divino o trascendente, insinuando que este cambio está predestinado o sancionado por fuerzas superiores. El gesto de la figura central, tanto firme como resignado, plantea interrogantes sobre el costo del poder y la naturaleza de la autoridad. La composición en su conjunto evoca un momento crucial en la historia, donde una era llega a su fin y otra comienza, marcada por la pérdida, la celebración y la promesa de un nuevo orden.