Ivan Kulikov – Shock worker Sudakov
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El rostro es la pieza central de la composición. Se observa una expresión marcada por el esfuerzo y la determinación; las arrugas profundas alrededor de los ojos y la boca sugieren una vida dedicada al trabajo duro. El bigote prominente, cuidadosamente recortado, aporta un aire de dignidad y severidad a su semblante. La mirada es directa, casi desafiante, transmitiendo una sensación de fortaleza interior y resistencia.
La indumentaria refuerza el contexto laboral: un gorro de lana oscuro cubre la cabeza, mientras que un grueso chaleco y camisa oscura sugieren ropa funcional y resistente. Una insignia o pin en el pecho podría indicar afiliación a alguna organización o movimiento social. La paleta de colores es predominantemente terrosa y apagada, con tonos oscuros de negro, gris y marrón dominando la composición. El uso del color no busca una representación fidedigna de la realidad, sino más bien crear un efecto de solidez y robustez en el personaje.
La pincelada es visible y expresiva, contribuyendo a la sensación de realismo y vitalidad. Se aprecia una técnica que prioriza la textura sobre los detalles precisos, lo cual acentúa la impresión de un hombre curtido por las inclemencias del tiempo y el trabajo. La luz ilumina principalmente el rostro y el chaleco, dejando el resto del cuerpo en penumbra, creando un contraste dramático que resalta la importancia del individuo retratado.
Subtextualmente, la obra parece buscar exaltar los valores del trabajo duro, la perseverancia y la dedicación al colectivo. El hombre representado no es simplemente un individuo; se convierte en un símbolo de una clase trabajadora idealizada, un modelo a seguir para otros. La severidad de su expresión y la solidez de su figura sugieren una resistencia ante las dificultades y una lealtad inquebrantable a sus principios. La imagen evoca una época marcada por la necesidad de movilizar a la población hacia objetivos comunes, utilizando el arte como herramienta de propaganda y reafirmación ideológica. La presencia de la firma en la esquina superior derecha, con fecha del 1931, sitúa la obra en un contexto histórico específico, reforzando su función propagandística.