Pierre Bonnard – the cote dazur c1923
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En el plano más inmediato, predominan los tonos azules y verdes, aplicados con pinceladas rápidas y vibrantes que sugieren una exuberancia natural. Se distinguen arbustos de follaje denso, salpicados por destellos de amarillo y rojo que aportan contraste y vitalidad a la escena. La técnica pictórica fragmenta las formas, impidiendo una lectura realista y favoreciendo una impresión general de luminosidad y movimiento.
El plano intermedio revela un asentamiento humano, presumiblemente un pueblo o una aldea, con tejados rojizos que se extienden a lo largo del valle. La perspectiva es elevada, otorgando al espectador una posición privilegiada sobre el entorno. La disposición de las construcciones sugiere una comunidad integrada en el paisaje, aunque la representación esquemática minimiza los detalles arquitectónicos y enfatiza su función como parte integral del conjunto natural.
En el fondo, las montañas se elevan con contornos suaves y difusos, envueltas en una atmósfera brumosa que atenúa sus colores. El cielo, pintado con pinceladas horizontales de tonos pastel, contribuye a la sensación de amplitud y serenidad. La luz parece provenir de un punto exterior al cuadro, iluminando el paisaje de manera uniforme y creando una atmósfera diáfana.
Subtextualmente, la obra evoca una idealización del entorno rural mediterráneo. La exuberancia de la vegetación, la luminosidad del cielo y la armonía entre la naturaleza y el asentamiento humano sugieren un paraíso terrenal, un refugio idílico alejado de las tensiones urbanas. La técnica pictórica, con su énfasis en la impresión visual y la fragmentación de las formas, sugiere una experiencia subjetiva del paisaje, más que una representación objetiva. La perspectiva elevada podría interpretarse como una invitación a contemplar el mundo desde una posición superior, un punto de vista que permite apreciar la belleza y la armonía del entorno. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de aislamiento y tranquilidad, invitando al espectador a sumergirse en la atmósfera serena del paisaje.