Arthur William Devis – Mr. and Mrs. Hill
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre, a su derecha, se presenta de pie, apoyado sobre el respaldo del sillón. Su vestimenta es ostentosa: un abrigo azul oscuro con detalles dorados y pantalones oscuros, complementados por calcetines blancos y zapatos negros. La postura es rígida, casi protocolaria, transmitiendo una sensación de autoridad y solidez económica.
Entre ambos, una pequeña mesa redonda sirve como punto focal. Sobre ella, se disponen delicadas piezas de porcelana: una tetera, tazas y platillos que sugieren un ritual social o un momento de intimidad compartida. La iluminación tenue y cálida resalta los detalles de la vajilla, enfatizando su valor material.
En el fondo, sobre la chimenea decorada con motivos vegetales, se aprecia una vista paisajística enmarcada. El paisaje, aunque distante, introduce una nota de serenidad y amplitud al espacio interior, contrastando con la atmósfera contenida que emana los personajes. La perspectiva del paisaje es difusa, casi onírica, lo que sugiere un deseo de evasión o una idealización de la naturaleza.
La pintura, en su conjunto, parece reflejar una escena de la vida burguesa del siglo XVIII. Más allá de la representación literal de una pareja, se intuyen subtextos relacionados con el estatus social, la riqueza y las convenciones sociales de la época. La formalidad de la composición, la elegancia de los atuendos y la presencia de objetos valiosos son indicadores de un cierto nivel económico y social. La mirada distante de la mujer y la postura rígida del hombre sugieren una cierta distancia emocional o una necesidad de mantener las apariencias. El paisaje enmarcado podría interpretarse como una metáfora de la aspiración a una vida más sencilla y natural, lejos de las restricciones impuestas por el entorno urbano y social. La composición, con su equilibrio formal y su atmósfera contenida, transmite una sensación de estabilidad y permanencia, características propias de un orden social establecido.