Jean-Baptiste-Camille Corot – The Roman Campagna aka La Cervara
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En el plano inmediato, un camino sinuoso serpentea entre formaciones rocosas cubiertas de vegetación escasa. Un grupo de figuras humanas, ataviadas con ropas sencillas, guía un carro tirado por bueyes; su presencia introduce una nota de laboriosidad y cotidianidad en este paisaje aparentemente desolado. La luz que incide sobre ellos es tenue, casi espectral, lo que contribuye a la sensación general de quietud y abandono.
El terreno se eleva gradualmente hacia el centro del cuadro, revelando un valle extenso donde se vislumbra una estructura arquitectónica distante, posiblemente una villa o fortaleza, que se integra con dificultad en el entorno natural. Esta construcción, aunque pequeña en escala, sugiere la presencia de una civilización pasada, ahora sumida en el olvido y erosionada por el tiempo.
El cielo ocupa una parte considerable del lienzo y es un elemento crucial en la atmósfera general. Nubes pesadas y oscuras se acumulan, presagiando quizás una tormenta inminente o reflejando un estado de ánimo sombrío. La luz que se filtra entre las nubes crea contrastes dramáticos, iluminando selectivamente algunas áreas del paisaje mientras deja otras sumidas en la penumbra.
El uso del color es deliberadamente restringido: predominan los tonos terrosos, ocres y grises, con toques de verde oscuro que sugieren una vegetación rústica y resistente. Esta paleta cromática refuerza la impresión de austeridad y desolación.
Más allá de su valor descriptivo, esta pintura parece sugerir reflexiones sobre el paso del tiempo, la fragilidad de las civilizaciones humanas y la implacable fuerza de la naturaleza. La presencia de los trabajadores en el campo contrasta con la grandiosidad del paisaje, enfatizando la insignificancia del individuo frente a la inmensidad del mundo. La lejanía de la estructura arquitectónica evoca una sensación de pérdida y nostalgia por un pasado glorioso que ya no existe. En definitiva, se trata de una contemplación melancólica sobre el devenir histórico y la transitoriedad de todas las cosas.