Alte und Neue Nationalgalerie – Carl Gustav Carus (1789 - 1869) - Balcony Room with a View of the Bay of Naples
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La luz es un elemento fundamental. Proviene del exterior, inundando el espacio interior y creando un contraste notable entre las zonas iluminadas y las que permanecen en penumbra. La cortina, aunque parcialmente oculta la vista, permite una entrada selectiva de la luz, sugiriendo una deliberación sobre lo que se revela y lo que se mantiene oculto. Las contraventanas, con sus listones entreabiertos, modulan aún más esta iluminación, generando un juego de luces y sombras que añade profundidad a la escena.
El balcón, delimitado por una barandilla ornamentada, actúa como intermediario entre el espacio habitable y el paisaje. La presencia de un instrumento musical apoyado en la barandilla –un laud o similar– insinúa una atmósfera de recogimiento, de introspección artística y quizás melancólica. No se trata simplemente de una vista; es un lugar para la reflexión, para la creación.
La perspectiva es cuidadosamente construida. El punto de fuga se sitúa en el horizonte lejano, donde las edificaciones se desdibujan en la distancia, acentuando la sensación de amplitud y profundidad del paisaje. La paleta de colores es suave y armoniosa, dominada por tonos azules, verdes y ocres que evocan una atmósfera serena y contemplativa.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la relación entre el individuo y la naturaleza, la búsqueda de la belleza en lo cotidiano y la importancia del arte como forma de expresión y consuelo. El espacio interior, con su mobiliario ausente, se convierte en un refugio para la introspección, mientras que el paisaje exterior ofrece una fuente inagotable de inspiración y asombro. La composición sugiere una invitación a detenerse, a observar y a apreciar la belleza del mundo que nos rodea. Se intuye una cierta nostalgia, una añoranza por un pasado idealizado o una reflexión sobre la fugacidad del tiempo. El cuadro no es solo una representación visual; es una evocación de un estado anímico, una invitación a la contemplación silenciosa.