Jan Brueghel The Elder – The Feast of Acheloüs
Ubicación: Metropolitan Museum of Arts, New York.
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El autor ha dispuesto el grupo alrededor de una mesa cubierta con alimentos y recipientes, aunque la atención no recae tanto en la comida como en las interacciones entre los presentes. Se percibe un ambiente de juerga, posiblemente asociado a rituales dionisíacos o celebraciones paganas. La presencia de figuras que parecen estar en estado de embriaguez refuerza esta impresión.
El paisaje que sirve de telón de fondo es igualmente importante. Una imponente formación rocosa, cubierta de vegetación, se eleva sobre la escena, creando una sensación de aislamiento y misterio. A su lado, un árbol frondoso ofrece sombra a los festejantes. El cielo, con sus tonalidades azuladas y nubes dispersas, sugiere un día soleado pero también una atmósfera cargada de presagios.
En el primer plano, se distingue la presencia de figuras infantiles que observan la escena desde una posición ligeramente alejada. Su inocencia contrasta fuertemente con la exuberancia desmedida del grupo principal, sugiriendo quizás una reflexión sobre la transición entre la infancia y la adultez, o sobre la pérdida de la pureza.
La luz juega un papel crucial en la obra. La iluminación es desigual, resaltando ciertas áreas mientras que otras permanecen sumidas en la penumbra. Esto contribuye a crear una atmósfera dramática y misteriosa, intensificando la sensación de que se está presenciando algo prohibido o secreto.
Subyacentemente, la pintura parece explorar temas como el poder, la sensualidad, la embriaguez y la naturaleza cíclica de los placeres terrenales. La exuberancia física y la falta de inhibiciones sugieren una celebración de la vida en su forma más instintiva, pero también insinúan la posibilidad de consecuencias negativas o un desenlace trágico. El contraste entre la alegría desbordante y la presencia de elementos inquietantes deja al espectador con una sensación ambivalente, invitándolo a reflexionar sobre los límites del placer y las implicaciones de ceder ante los impulsos más primarios.