Jan Brueghel The Elder – Flora and Zephyr
Ubicación: The Mosigkau Palace Museum (Schloss Mosigkau Museum), Dessau.
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El entorno inmediato está saturado de vegetación exuberante: flores de diversas especies brotan de macetas y se entrelazan con hiedra y follaje denso. Esta profusión floral contrasta notablemente con la oscuridad del suelo, creando una sensación de vitalidad que emana desde el centro hacia los bordes de la escena. En primer plano, sobre el suelo, se disponen frutos, nueces y un cesto rebosante de flores, elementos que refuerzan la idea de abundancia y fertilidad.
La figura alada, presumiblemente una representación del viento o un espíritu aéreo, desciende con gracia, sosteniendo en su mano lo que parece ser un cuerno lleno de flores. Su vuelo está acompañado por dos pequeños putti, quienes parecen participar activamente en la escena, uno extendiendo sus brazos hacia la figura femenina y el otro observando con curiosidad.
En el fondo, se vislumbra una estructura arquitectónica, posiblemente un palacio o jardín formal, que se integra sutilmente en el paisaje natural. Un ave oscura, de plumaje negro brillante, se encuentra entre los arbustos del segundo plano, añadiendo un elemento de misterio y quizás presagiando algún cambio inminente.
La pintura parece explorar la relación entre la naturaleza, el amor y la fertilidad. La figura femenina encarna la personificación de la flora, mientras que la entidad alada simboliza las fuerzas naturales que impulsan el crecimiento y la renovación. Los putti representan la alegría y la inocencia asociadas con estos procesos vitales. La tela roja podría interpretarse como un símbolo de pasión o deseo, contrastando con la serenidad de la figura femenina. La oscuridad del suelo sugiere una base primordial, desde donde emerge la vida exuberante que domina la escena. El cesto de flores y los frutos en primer plano enfatizan la generosidad de la naturaleza y su capacidad para proveer. En conjunto, la obra transmite un mensaje de armonía entre el mundo natural y las emociones humanas, invitando a una reflexión sobre la belleza efímera de la vida y la importancia de apreciar sus ciclos.