Jan Brueghel The Elder – Ceres and the Four Elements
Ubicación: Museum of Art History, Vienna (Kunsthistorisches Museum).
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A su izquierda, se despliega una zona rocosa cubierta de vegetación, donde se distinguen figuras masculinas desnudas, posiblemente personificaciones de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Uno de ellos, tendido sobre la roca, parece representar la tierra por su conexión con el suelo y su postura relajada. Otro, en una posición más dinámica, podría simbolizar el agua, mientras que un tercero, quizás el más etéreo, evoca el elemento aire. La presencia de un cuarto personaje, con gestos que sugieren movimiento o energía, apunta al fuego.
En la parte superior izquierda del cuadro, se aprecia una figura femenina alada, posiblemente otra divinidad, flotando sobre un paisaje marino. Su vestimenta dorada y su posición elevada refuerzan su carácter celestial. Alrededor de ella, varios ángeles revolotean, contribuyendo a la atmósfera mítica y trascendente de la escena.
El fondo del cuadro está dominado por una densa arboleda, con árboles cargados de frutos y flores silvestres que se extienden hasta perderse en la distancia. Esta representación de la naturaleza abundante y fértil subraya el tema central de la fertilidad y la prosperidad asociado a la figura femenina principal. La profusión de detalles botánicos – insectos, aves, hojas, flores – denota una meticulosa observación de la realidad natural, característica del estilo artístico en el que se inscribe esta obra.
La composición general sugiere un equilibrio entre lo terrenal y lo divino, lo tangible y lo simbólico. Los personajes desnudos, con sus gestos y posturas, parecen representar las fuerzas primordiales de la naturaleza, mientras que la diosa central encarna una figura de orden y armonía que las contempla y posiblemente las controla. La escena evoca un mundo idealizado, donde la fertilidad, la abundancia y la divinidad se entrelazan en una representación visual de conceptos abstractos como el equilibrio cósmico y la prosperidad agrícola. El uso de la luz, con sus contrastes marcados entre zonas iluminadas y sombras profundas, contribuye a crear una atmósfera de misterio y solemnidad que invita a la reflexión sobre los temas planteados.