Jan Brueghel The Elder – Judgment of Midas
Ubicación: Fitzwilliam Museum, Cambridge.
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A la izquierda, una figura femenina con armadura, portando un escudo circular decorado, parece ser la principal instigadora de la escena. Su gesto, al extender el brazo hacia arriba, sugiere una intervención divina o un anuncio solemne. Junto a ella, otra figura femenina, desnuda y con una lira en sus manos, observa la situación con una expresión que oscila entre la compasión y la resignación. La presencia de un puto flotando sobre ellas refuerza su naturaleza celestial.
En el lado derecho, se aprecia un conjunto de músicos y personajes que parecen formar parte del séquito del hombre central. Algunos tocan instrumentos como flautas y cítaras, mientras otros observan con curiosidad o preocupación la reacción del rey. Un niño pequeño, desnudo, juega en primer plano, ajeno a la gravedad del momento, creando un contraste visual y temático significativo.
La vegetación exuberante que forma el fondo contribuye a crear una atmósfera de opulencia y misterio. La luz, aunque no uniforme, se concentra sobre las figuras principales, resaltando sus expresiones y gestos. El uso del color es vibrante, con predominio de tonos dorados, rojos y verdes, que acentúan la riqueza y el dramatismo de la escena.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la vanidad, la codicia y las consecuencias imprevistas de los deseos desmedidos. La figura del hombre central, presumiblemente un monarca, encarna la fragilidad humana ante el poder divino y la imposibilidad de controlar el destino. El contraste entre la riqueza material que lo rodea (sugerida por sus vestimentas y el entorno) y su evidente angustia sugiere una crítica a la búsqueda desenfrenada del placer y la acumulación de bienes. La presencia de los músicos, con su música aparentemente festiva, podría interpretarse como una ironía amarga sobre la fugacidad de la felicidad y la inevitabilidad del sufrimiento. El niño jugando en primer plano, por su parte, simboliza la inocencia perdida y la fragilidad de la vida frente a las decisiones adultas. En definitiva, la obra invita a la reflexión sobre los límites del poder humano y la importancia de la moderación.