Jan Brueghel The Elder – The Virgin And Child Encircled By A Garland Of Flowers Held Aloft By Cherubs
Ubicación: Private Collection
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La escena se desarrolla sobre un fondo celeste, difuminado en tonos grises y azules que sugieren la inmensidad del cielo. Un halo luminoso envuelve a la figura central, acentuando su importancia y elevándola por encima del plano terrenal.
Lo más llamativo es el marco floral que rodea a la pareja. Una profusa guirnalda de flores silvestres y cultivadas –rosas, claveles, violetas entre otras– se entrelaza formando un círculo completo. Esta exuberancia vegetal no es meramente decorativa; parece simbolizar la fertilidad, la pureza y el paraíso terrenal.
A lo largo de esta guirnalda, se distribuyen pequeños seres alados: querubines que sostienen la estructura floral con sus manos diminutas y miradas curiosas. Algunos portan coronas de flores, reforzando la idea de divinidad y santidad. Su presencia introduce un elemento de alegría celestial y refuerza el carácter sobrenatural del acontecimiento representado.
La composición, en su conjunto, transmite una sensación de protección y devoción. La guirnalda floral actúa como un escudo simbólico, separando a la figura central del mundo exterior y enfatizando su naturaleza sagrada. El uso de colores ricos y contrastantes contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y reverencia. Se intuye una intención de representar no solo una escena maternal, sino también un evento trascendental, posiblemente vinculado a la maternidad divina y la gracia celestial. La delicadeza en el tratamiento de los querubines y la riqueza del detalle floral sugieren una profunda veneración por lo sagrado y una búsqueda de la belleza idealizada.