Jan Brueghel The Elder – A river running through a village
Ubicación: Private Collection
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El poblado, situado más allá del río, presenta una arquitectura densa y compacta, caracterizada por edificios altos y estrechos con tejados inclinados. La luz, aunque difusa, parece emanar desde una abertura en el cielo, iluminando parcialmente las construcciones y sugiriendo una atmósfera de calma y sosiego. Se percibe un cierto orden arquitectónico, pero también una sensación de encierro propia de los asentamientos urbanos medievales.
En el agua, varias embarcaciones se deslizan silenciosamente, transportando figuras humanas vestidas con ropajes coloridos. La presencia de estos barqueros y sus pasajeros introduce una nota de actividad cotidiana en la escena, contrastando con la quietud del entorno natural. La disposición de las embarcaciones no parece casual; sugieren un flujo constante de movimiento a lo largo del río, vital para la vida del poblado.
El cielo, dominado por tonos azules y grises, se abre en una zona donde la luz es más intensa, creando un punto focal que atrae la mirada del espectador. La presencia de aves volando refuerza esta sensación de libertad y apertura.
Subtextualmente, la pintura parece evocar una idealización de la vida rural y urbana en armonía. El río no solo sirve como vía de comunicación, sino también como elemento vital que conecta el poblado con su entorno natural. La atmósfera general es de tranquilidad y prosperidad, aunque se intuye una cierta distancia entre el observador y la escena representada, como si se tratara de un recuerdo o una visión idealizada del pasado. La meticulosidad en la representación de los detalles – desde las hojas de los árboles hasta las texturas de las ropas – sugiere una intención de capturar la esencia de un mundo perdido, un paraíso terrenal donde la naturaleza y la civilización coexisten pacíficamente. La ausencia de figuras prominentes o eventos dramáticos contribuye a esta sensación de quietud y contemplación.