Henri Matisse – img594
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer, ubicada en el centro del plano, está sentada frente a un arpa o clavecín. Su postura es concentrada, sus manos se extienden sobre las cuerdas, sugiriendo la ejecución de una melodía. Viste un vestido azul con detalles que acentúan su cuello y hombros. La luz incide sobre ella, resaltando la textura del tejido y delineando su figura.
A su lado, un niño observa con atención. Su vestimenta, con un patrón vertical de líneas blancas y negras, le confiere una apariencia formal, casi ceremonial. La mirada dirigida hacia la mujer establece una conexión visual que sugiere admiración o interés. Sus pies, parcialmente visibles, están cubiertos por unos zapatos rojos que añaden un toque de color a la composición.
En el segundo plano, otro niño se encuentra sentado en un sillón tapizado con tela roja adornada con motivos florales. Sostiene un libro abierto sobre su regazo, aunque su atención parece estar desviada hacia otra parte del espacio. La disposición de este personaje sugiere una atmósfera de contemplación y quietud.
La paleta cromática es rica y contrastante. El rojo domina la alfombra y el sillón, creando un punto focal que atrae la mirada. Los tonos verdes y azules aportan equilibrio visual, mientras que los toques de blanco y negro en la vestimenta del niño añaden dinamismo a la escena.
La composición general transmite una sensación de intimidad y recogimiento. La disposición de las figuras y el uso de la luz sugieren un momento capturado en el tiempo, una instantánea de la vida familiar. El instrumento musical, elemento central de la obra, podría interpretarse como símbolo de armonía, cultura o tradición. El contraste entre la formalidad de la vestimenta de los niños y la atmósfera doméstica sugiere una reflexión sobre las convenciones sociales y la individualidad. La pintura evoca un ambiente de elegancia discreta y una contemplación silenciosa del mundo interior.