Part 4 Louvre – Rembrandt van Rijn -- Archangel Raphael Leaving the Family of Tobit
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La familia, agrupada a la izquierda, reacciona a este evento con diversas expresiones. Una mujer joven, posiblemente la hija, observa con mirada atenta y quizás algo de temor. Un hombre mayor, presumiblemente el padre, se apoya en un bastón, su rostro marcado por una mezcla de alivio y tristeza. Otro hombre, de pie, levanta las manos en señal de súplica o agradecimiento. Finalmente, un anciano, arrodillado con los pies descalzos, inclina la cabeza en un gesto de profunda reverencia y humildad. La presencia del perro a sus pies refuerza el carácter doméstico y terrenal de este grupo humano.
La paleta cromática es dominada por tonos cálidos y oscuros – marrones, ocres y dorados – que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y misterio. El uso magistral del claroscuro acentúa la diferencia entre la luz que envuelve al ángel y la penumbra que cubre a la familia, enfatizando así su naturaleza divina y trascendente. La oscuridad circundante no solo define el espacio, sino que también sugiere un contexto de adversidad o peligro superado gracias a la intervención celestial.
Más allá de la representación literal del episodio narrado, la pintura parece explorar temas universales como la fe, la esperanza, la protección divina y la despedida. El gesto de partida del ángel puede interpretarse no solo como una separación física, sino también como un símbolo de la gracia que abandona temporalmente a los mortales para regresar al reino celestial. La postura humilde de la familia, especialmente el anciano arrodillado, sugiere una profunda dependencia de lo divino y una aceptación resignada del destino. El perro, elemento inesperado en una escena religiosa, aporta un toque de realismo y familiaridad, conectando así el mundo terrenal con el plano espiritual. La composición, cuidadosamente equilibrada entre la verticalidad del ángel y la horizontalidad de la familia, transmite una sensación de armonía y orden cósmico.