Drouais, Francois Hubert – Portrait of sculptor Edme Bouchardon (1698-1762). Next to him his sculpture Amor carving his bow and an equestrian statue of king Louis XV, 1758. Canvas, 129 x 97 cm INV. 4108 Part 4 Louvre
Part 4 Louvre – Drouais, Francois Hubert -- Portrait of sculptor Edme Bouchardon (1698-1762). Next to him his sculpture Amor carving his bow and an equestrian statue of king Louis XV, 1758. Canvas, 129 x 97 cm INV. 4108
Aquí se observa un retrato de medio cuerpo que presenta a un hombre sentado, con una composición cuidadosamente orquestada para revelar su oficio y estatus. El retratado, vestido con una levita carmesí ricamente adornada y un elaborado encaje al cuello, irradia una presencia imponente. Su pose es relajada pero digna; apoya el peso sobre un brazo mientras el otro descansa sobre una mesa que se extiende a su derecha. La iluminación resalta la textura de sus ropas y la redondez de su rostro, enfatizando su importancia. La disposición del espacio circundante es significativa. A su lado, sobre la mencionada mesa, se exhiben dos esculturas: una representación de Cupido esculpiendo su arco, un motivo que alude a la creación artística misma, y una estatua ecuestre que, por sus dimensiones y detalles, sugiere representar a una figura real de alto rango, presumiblemente el rey Luis XV. La presencia de estas obras no es meramente decorativa; funcionan como indicadores visuales del dominio artístico del retratado y su conexión con la corte. El fondo, deliberadamente oscuro y neutro, concentra la atención en la figura principal y sus acompañantes escultóricos. La paleta cromática se centra en tonos cálidos – el rojo de la levita, los dorados de las esculturas, los matices ocres del mobiliario – que contribuyen a una atmósfera de opulencia y refinamiento. Más allá de la representación literal, la pintura transmite subtextos relacionados con el mecenazgo artístico y la legitimación social. La inclusión de la escultura ecuestre sugiere una relación cercana con la monarquía y un reconocimiento público del talento del artista retratado. La figura de Cupido, como símbolo del amor y la creatividad, refuerza la idea del artista como un creador inspirado. El retrato, en su conjunto, se erige como una declaración visual de prestigio, habilidad y conexión con el poder. La meticulosa selección de los elementos presentes sugiere una intención clara por parte del autor: construir una imagen que no solo retrate al escultor, sino también lo sitúe dentro de un contexto social y artístico específico, consolidando su reputación y asegurando su lugar en la historia del arte.
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Drouais, Francois Hubert -- Portrait of sculptor Edme Bouchardon (1698-1762). Next to him his sculpture Amor carving his bow and an equestrian statue of king Louis XV, 1758. Canvas, 129 x 97 cm INV. 4108 — Part 4 Louvre
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La disposición del espacio circundante es significativa. A su lado, sobre la mencionada mesa, se exhiben dos esculturas: una representación de Cupido esculpiendo su arco, un motivo que alude a la creación artística misma, y una estatua ecuestre que, por sus dimensiones y detalles, sugiere representar a una figura real de alto rango, presumiblemente el rey Luis XV. La presencia de estas obras no es meramente decorativa; funcionan como indicadores visuales del dominio artístico del retratado y su conexión con la corte.
El fondo, deliberadamente oscuro y neutro, concentra la atención en la figura principal y sus acompañantes escultóricos. La paleta cromática se centra en tonos cálidos – el rojo de la levita, los dorados de las esculturas, los matices ocres del mobiliario – que contribuyen a una atmósfera de opulencia y refinamiento.
Más allá de la representación literal, la pintura transmite subtextos relacionados con el mecenazgo artístico y la legitimación social. La inclusión de la escultura ecuestre sugiere una relación cercana con la monarquía y un reconocimiento público del talento del artista retratado. La figura de Cupido, como símbolo del amor y la creatividad, refuerza la idea del artista como un creador inspirado. El retrato, en su conjunto, se erige como una declaración visual de prestigio, habilidad y conexión con el poder. La meticulosa selección de los elementos presentes sugiere una intención clara por parte del autor: construir una imagen que no solo retrate al escultor, sino también lo sitúe dentro de un contexto social y artístico específico, consolidando su reputación y asegurando su lugar en la historia del arte.