part 2 American painters – Mary Cassatt (1844-1926) - Young Mother Sewing (1900 The Metropolitan Museum of Art)
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La mujer, sentada en un sillón con un diseño geométrico marcado en la tapicería, se dedica a la costura. Su postura es ligeramente encorvada, su atención concentrada en el trabajo que realiza entre sus manos. La expresión de su rostro es introspectiva, casi absorta; no hay una sonrisa evidente, sino más bien una quietud pensativa. El vestido azul pálido que viste contribuye a la atmósfera general de calma y delicadeza.
Junto a ella, un niño se recuesta sobre sus piernas. Su expresión es de aburrimiento o quizás ligera tristeza. La mirada baja, el gesto de la mano apoyada en la mejilla, sugieren una sensación de espera o desinterés por la actividad materna. El contraste entre la concentración de la mujer y la aparente falta de interés del niño genera una tensión sutil dentro de la escena.
En primer plano, sobre un mueble que parece una mesa auxiliar, se aprecia un jarrón con flores amarillas. Este elemento introduce una nota de vitalidad y color en el conjunto, aunque su presencia no altera significativamente la atmósfera general. La disposición de los objetos sugiere una cotidianidad sencilla y sin pretensiones.
La técnica pictórica es fluida y delicada; las pinceladas son visibles, pero se integran armoniosamente para crear una impresión de suavidad y luminosidad. El uso del color es sutil, con predominio de tonos azules, verdes y blancos que refuerzan la sensación de tranquilidad y quietud.
Más allá de la representación literal de una madre cosiendo y un niño a su lado, esta pintura parece explorar temas relacionados con la maternidad, la domesticidad y el paso del tiempo. La escena evoca una reflexión sobre las rutinas diarias, los momentos de silencio compartido entre madre e hijo, y la complejidad emocional inherente a estas relaciones íntimas. El contexto doméstico, delimitado por la ventana que da al exterior, sugiere un mundo interior, un espacio privado donde se desarrollan las pequeñas historias de la vida familiar. La quietud general invita a la contemplación y a una reflexión sobre el significado de los gestos cotidianos.