img210 Paul Gauguin (1848-1903)
Paul Gauguin – img210
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Pintor: Paul Gauguin
Las obras más bellas de Gauguin son los temas asociados a la isla tropical que se convirtió en la inspiración del artista. En su cuadro Pastoral de Tahití, Gauguin busca la unidad en la forma y la paleta. La pintura está realizada con paletas de colores cálidos que transmiten con precisión el estado de ánimo y el ambiente de esta isla exótica. Los animales presentes en el cuadro ocultan significados y son personificaciones de signos.
Descripción del cuadro de Paul Gauguin "Pastoral tahitiana"
Las obras más bellas de Gauguin son los temas asociados a la isla tropical que se convirtió en la inspiración del artista. En su cuadro Pastoral de Tahití, Gauguin busca la unidad en la forma y la paleta. La pintura está realizada con paletas de colores cálidos que transmiten con precisión el estado de ánimo y el ambiente de esta isla exótica. Los animales presentes en el cuadro ocultan significados y son personificaciones de signos. Los rostros de la pintura están representados de forma tosca y muestran coraje y fuerza, a diferencia de otros. Y los colores vivos y jugosos ayudan a transportarte a una isla caliente que tiene vida propia.
El cuadro representa la figura escultural de una mujer tahitiana que escucha los discursos de, quizás, su amante, que aparece sentado en un caballo. Los animales del lienzo crean una sensación de unidad con la naturaleza y de armonía con el ser humano. Al ver la imagen, uno se sumerge mentalmente en una isla bochornosa, donde el sol calienta y los habitantes se dedican a sus negocios. Se sabe que el propio pintor Paul Gauguin visitó la isla y, en más de una ocasión, se inspiró en su belleza, y fueron estos motivos los que constituyeron la base de sus famosas obras.
Lo especial e interesante de este cuadro es que el pintor Gauguin rechaza el uso de la luz y la sombra en esta obra, y representa las imágenes mediante una paleta brillante y sensual. Encarnar la vida tahitiana y transmitir este cálido sentimiento es una tarea que Gauguin ha logrado inequívocamente. El espectador puede disfrutar de esta obra maestra y convertirse en parte integrante de la vida tahitiana.
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A la izquierda, una figura masculina se presenta con el torso girado hacia nosotros, sosteniendo lo que parece ser una cadena o un collar de cuentas. Su expresión es melancólica, casi resignada, y su postura transmite una sensación de vulnerabilidad. En el centro, otra figura masculina, de espaldas al espectador, se encuentra parcialmente oculta tras una estructura vegetal densa, creando una barrera visual que acentúa su misterio.
A la derecha, un hombre montado a caballo domina la escena. La bestia es oscura y poderosa, contrastando con la palidez de quien la conduce. La relación entre ambos parece tensa, incluso conflictiva; el jinete no mira hacia adelante, sino que observa algo fuera del marco, lo cual añade una capa de incertidumbre al significado general.
El fondo está tratado de manera difusa, con formas vegetales estilizadas y manchas de color que contribuyen a la atmósfera irreal. Se percibe un cierto desorden en la composición, como si los personajes estuvieran atrapados en un espacio laberíntico sin una salida clara.
La presencia de una pequeña bandera o estandarte en la esquina inferior derecha, con una inscripción ilegible, introduce un elemento narrativo ambiguo. Podría interpretarse como un símbolo de autoridad perdida, una referencia a un pasado histórico o simplemente como un detalle decorativo que refuerza el carácter enigmático de la obra.
Subtextualmente, esta pintura parece explorar temas relacionados con la opresión, la pérdida de la libertad y la búsqueda de identidad. La desnudez de los personajes podría simbolizar su vulnerabilidad emocional y su exposición a fuerzas externas. El caballo, tradicionalmente asociado con la fuerza y el poder, aquí se presenta como un instrumento de control o una carga impuesta. La cadena que sostiene la figura de la izquierda sugiere una restricción física o espiritual, mientras que la mirada perdida del jinete podría reflejar una sensación de alienación o desorientación. En definitiva, la obra invita a la reflexión sobre las complejidades de la condición humana y los desafíos inherentes a la existencia.