Paul Gauguin – Still Life with Fan, 1889, oil on canvas, Musee dOr
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En primer plano, se observan varias manzanas de tonalidades verdosas y rojizas, agrupadas alrededor de una taza metálica de aspecto desgastado. A su lado, una pequeña bandeja contiene unas pocas frutas adicionales, entre ellas unos cítricos amarillos y algunas cerezas rojas que aportan un contraste vibrante a la paleta general. La disposición de las manzanas no es casual; se organizan en una forma ligeramente irregular que sugiere movimiento y vitalidad.
Un elemento central de la composición es el abanico desplegado sobre la mesa. Su superficie, decorada con una escena bucólica que muestra árboles florecientes y figuras humanas diminutas, introduce un espacio ilusorio que contrasta con la inmediatez del bodegón. La perspectiva del abanico se presenta distorsionada, contribuyendo a la sensación de desequilibrio espacial característica del estilo.
A la derecha, una vasija o recipiente de cerámica, con una superficie rugosa y texturizada, se eleva sobre la mesa. Su forma orgánica y su posición ligeramente descentrada refuerzan la impresión de un espacio no completamente definido ni controlado. La luz incide de manera desigual sobre los objetos, creando sombras que acentúan sus volúmenes y contribuyen a la atmósfera general de quietud melancólica.
La pincelada es visible y expresiva; el autor parece más interesado en capturar la esencia de las formas que en reproducirlas con precisión fotográfica. Los colores son intensos pero no saturados, y se utilizan para crear una sensación de profundidad y volumen.
Más allá de la mera representación de objetos inanimados, esta pintura sugiere una reflexión sobre la naturaleza del tiempo, la memoria y la fragilidad de la belleza. El abanico, como símbolo de ocio y elegancia, contrasta con la sencillez y el desgaste de los otros elementos, insinuando quizás una crítica a las convenciones sociales o una meditación sobre la transitoriedad de la existencia. La composición en su conjunto evoca un sentimiento de nostalgia y contemplación silenciosa.