Louis Jean François Lagrenée – The Abduction of Deianeira by the Centaur Nessus
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
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La escena representada exhibe un momento de turbulencia y violencia en un entorno natural agreste. En primer plano, se observa a una figura femenina siendo apresada por un ser híbrido, mitad humano y mitad equino. La mujer, vestida con ropajes que se desordenan durante el forcejeo, extiende sus brazos en señal de desesperación y resistencia. Su cuerpo se retuerce, indicando su lucha contra la agresión.
El agresor, un centauro de complexión robusta, la arrastra hacia las aguas turbulentas de un río. La musculatura del centauro es prominente, enfatizando su fuerza bruta y naturaleza salvaje. Su rostro, aunque parcialmente oculto por el movimiento y la sombra, sugiere una determinación implacable.
En el suelo, yacen los restos de lo que parece ser un carro derribado, junto con un hombre mayor, presumiblemente víctima del ataque. Su posición indica derrota y vulnerabilidad; su mirada se dirige hacia la escena principal, posiblemente expresando impotencia o dolor.
Al fondo, a la derecha, aparecen otras figuras masculinas armadas con arcos, observando la situación desde una distancia segura. Su presencia sugiere un intento de intervención fallido o una incapacidad para prevenir el acto violento. La composición general enfatiza el contraste entre la fragilidad humana y la fuerza indomable de la naturaleza salvaje, representada por el centauro y el río embravecido.
Subtextos potenciales:
La pintura podría aludir a temas como la vulnerabilidad femenina ante la agresión masculina, la pérdida de control y la lucha contra fuerzas superiores. La presencia del entorno natural hostil refuerza la idea de un mundo caótico e impredecible donde la violencia es una amenaza constante. El carro destruido y el hombre caído sugieren la caída de un orden establecido o la pérdida de la autoridad. La observación distante de los arqueros podría interpretarse como una crítica a la inacción ante la injusticia o la incapacidad de proteger a los débiles. El acto mismo de la abducción, en su crudeza, puede simbolizar la violación de la inocencia y la imposición de la voluntad por medio de la fuerza. La escena se carga de tensión dramática y evoca sentimientos de angustia, miedo y desesperación.