Joaquin Sorolla y Bastida – #26411
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta de colores se caracteriza por tonos terrosos y ocres dominantes, que envuelven la figura en una atmósfera sombría y descolorida. El rostro presenta una tez pálida, acentuada por sombras que definen los pómulos y el labio inferior. La vestimenta, de un tono oscuro y posiblemente negro, se pliega sobre sí misma, creando volumen y textura a través de pinceladas rápidas y expresivas. Un velo blanco cubre la cabeza y cae sobre los hombros, aportando una sensación de pureza y recogimiento que contrasta con el fondo amarillento y desgastado.
El halo dorado, difuso e irregular, rodea la cabeza de la figura, otorgándole un carácter sagrado y trascendente. Sin embargo, su apariencia desdibujada y casi fundida con el resto del soporte sugiere una espiritualidad más íntima que grandilocuente. La técnica pictórica es visible; las pinceladas son evidentes y no se busca una perfección realista en los detalles. Esto contribuye a la sensación de fragilidad y vulnerabilidad que emana de la figura representada.
Subtextualmente, la pintura evoca temas de sufrimiento, devoción y contemplación. El gesto de la cabeza inclinada y la mirada baja sugieren una profunda tristeza o preocupación, posiblemente relacionada con el destino de su hijo. La atmósfera general de melancolía y descoloramiento refuerza esta impresión, creando un ambiente de recogimiento y dolor silencioso. La elección de colores terrosos y el halo difuso contribuyen a una interpretación religiosa, pero sin la pompa tradicional; más bien, se presenta una fe íntima y personal, marcada por la experiencia del sufrimiento humano. La técnica expresiva y la falta de detalles realistas sugieren un enfoque en la emoción y la espiritualidad interna, más que en la representación literal de una figura sagrada.