Giovanni Battista Benci – Return of the Prodigal Son
Ubicación: Borghese gallery, Rome (Galleria Borghese).
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A su alrededor, se agrupan otras figuras que reaccionan a su presencia. Un anciano, con barba blanca y expresión serena pero cargada de afecto, extiende sus manos hacia el joven, como si intentara abrazarlo o levantarlo. Su postura sugiere una aceptación incondicional y un perdón anticipado. A la izquierda del joven, una mujer, probablemente su madre, se inclina hacia él con gesto preocupado, mientras que otro personaje, vestido de rojo, parece contenerse a sí mismo, mostrando una mezcla de curiosidad y quizás, cierta reserva. Una figura femenina adicional, ubicada en el extremo derecho, observa la escena con una expresión de angustia contenida.
La iluminación juega un papel crucial en la atmósfera general de la pintura. Un foco de luz intensa ilumina al joven prostrado, resaltando su fragilidad y enfatizando su posición central dentro del relato. El resto de las figuras se encuentran sumidas en una penumbra más profunda, lo que contribuye a crear una sensación de misterio y a dirigir la atención del espectador hacia el protagonista.
La paleta de colores es limitada pero efectiva: predominan los tonos terrosos, ocres y rojos apagados, que refuerzan la atmósfera de humildad y arrepentimiento. El uso del claroscuro acentúa el dramatismo de la escena y crea un contraste visual entre la luz y la sombra, simbolizando quizás la transición del pecado al perdón, o la oscuridad de la desolación hacia una posible redención.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas universales como el arrepentimiento, la reconciliación familiar, la compasión y la aceptación incondicional. La postura del joven sugiere no solo un reconocimiento de sus errores, sino también una profunda humildad y una necesidad desesperada de ser perdonado. El gesto del anciano, por su parte, transmite una poderosa lección sobre el amor paterno y la capacidad de superar los rencores. La presencia de las otras figuras añade complejidad a la narrativa, insinuando diferentes perspectivas sobre el evento y sugiriendo que el perdón no siempre es fácil o inmediato. La composición en general invita a la reflexión sobre la naturaleza humana, la fragilidad de la existencia y la posibilidad de una segunda oportunidad.